jueves, octubre 04, 2007

EL OJO CRITICO número 55

Con mucho esfuerzo, y el mismo entusiasmo, nos complace poner a vuestra disposición un nuevo número especial de EL OJO CRITICO, con más de 60 páginas de información que, creemos, a muchos os va a sorprender. Agradecemos que lo hagas llegar gratuitamente a todos los interesados en la investigación seria y crítica de los fenómenos anómalos, que conozcas, independientemente de cual sea su tendencia.

EN ESTE NÚMERO:

Lo que dicen de EOC (J. Arcas, S. Freixedo, J. J. Montejo, M. Gómez Aracil, P. Benito, J. Gonzalo, V. Martinez, J. Romero)
Ciencia contra asesinos en serie: Entrevista exclusiva a Vicente Garrido
El increíble Caso Ruda: Los vampiros homicidas alemanes
La Bestia de Gevaudán ¿Lobo o psicópata homicida?
El proceso deductivo en el perfilado: la verdadera historia de los detectives PSI
Luis Alfonso Gámez condenado: otro charlatán pseudocientifico en el juzgado
ESPECIAL Curso de criminalística (20 páginas)
Yezidis: los “satanistas” del Islam y la lapidación de Dua Khalil
Homenaje al Dr. Jiménez del Oso
Servicios Secretos y OVNIs
Alta extrañeza: Lugares que nunca han existido
Fanzines del misterio: los orígenes de los divulgadores más conocidos
Las Caras de Bélmez y la Guardia Civil: Localizamos a todos los policías de la verdadera "Operación Tridente"
La primera sentencia de J.J.Benítez: El dia que los OVNIs llegaron a un juzgado español
Los CONFIDENCIALES de EOC
Salvador Freixedo: Lo que yo creo
Tablón de anuncios

Ya puedes bajártelo en zip en: http://www.fraudesparanormales.com/documents/EOC_55.zip

O directamente, en pdf en: http://www.fraudesparanormales.com/documents/EOC_55.pdf

viernes, septiembre 28, 2007

Homenaje a Jose Mª Kaydeda

sjceuAunque falleció hace unos meses, nos hemos enterado con imperdonable retraso, el pasado agosto la Feria Nacional de Alfareria estubo dedicada a su memoria. Y es que Jose Mª Kaydeda, además de editor, escritor, historiador, pintor y escultor de prestigio, era el propietario de una de las mejores colecciones de alfarería de Europa. Como homenaje a su vida y obra, queremos rescatar de nuestro archivo este artículo, escrito antes de su muerte, y que nunca llegó a publicarse.

Kaydeda el heterodoxo

Con la inauguración del Museo Jose Mª Kaydeda en la población coruñesa de Oleiros, se culmina la trayectoria de un humanista que, con más frecuencia de la que desearían los defensores del purismo cultural, ha osado incursionarse en el mundo del misterio.

Jose Mª Kaydeda es un conocido, y reconocido, historiador, pintor, escultor y poeta. Su nombre ha sido homenajeado en diferentes y prestigiosos foros culturales. No ha mucho que el Exmo. Ayuntamiento de La Coruña primero, y el de Oleiros después, brindaron sendos homenajes a su trayectoria artística y cultural, llegando este último a galardonarlo como “Hijo Adoptivo de la Ciudad”.

Pero, además de su prestigiosa trayectoria artística, Kaydeda ha sido también un activo investigador y divulgador de los fenómenos paranormales. Como editor ha sido responsable de la edición de muchos libros, entre ellos algunos incunables como el Codice Calixtino. Pero también, su “Kaydeda Ediciones” publicó obras de investigadores tan conocidos como Salvador Freixedo, Joaquin Grau, Manuel Figueroa o Andreas Faber Kaiser. Precisamente, en el caso de Faber Kaiser, Kaydeda fue el artífice de la publicación de su obra cumbre: “El Muñeco Humano”. Los aficionados a la ufología recordarán además los cuadernillos infantiles que, en la década de los ochenta, ilustraban a la juventud española narrando casos clásicos. Pues bien, Kaydeda fue también el responsable de aquellos cuadernillos.

Como escritor debemos resaltar dos obras fundamentales de Jose Mª Kaydeda, su enciclopedia de Magia y ocultismo, y su colosal compilación de Los Evangelios Apócrifos. Obra, esta última, que le valió las iras de la Iglesia y es que, a pesar de que Jose Mª Kaydeda ha estado siempre muy vinculado al mundo religioso, ha sido un crítico feroz de los dogmas católicos. Por ejemplo, mientras monasterios como el de Silos conservan entre sus obras de arte, un espectacular Cristo Doliente, obra de Kaydeda, el Opus Dei condenaba y censuraba en sus librerias, la obra editorial del mismo.

Una mente polifacética


Los roces de Jose Mª Kaydeda con el mundo eclesiastico –en el que, por otro lado, conserva grandes amigos- eran inevitables. Sus conferencias sobre la historia de la Iglesia, impregnadas de una exquisita ironía, resultan un poco irreverentes. Sobretodo viniendo de alquién que posee entre sus tesoros el “auténtico” pico del Espíritu Santo, o una “verdadera” pluma del Arcangel Miguel, o un “genuíno” trozo del prepucio de Cristo... y es que Kaydeda conserva una de las mayores y más exquisitas colecciones de reliquias cristianas de España. Piezas conservadas en ricos relicarios, que convierten el contenido y el continente en auténticas joyas de museo y que, durante la edad média, habrían sido objetos de fanático culto por los cristianos adoradores de reliquias. Sin duda, hace 3 o 4 siglos, Kaydeda sería un hombre muy poderoso en base a los objetos sagrados de su colección particular... no todos los heterodoxos pueden presumir de poseer un trozo de himen de las 11.000 vírgenes... Con su característica ironía Kaydeda se lamenta de no poder disfrutar en su colección con reliquias tan sublimes, como las que pudo ver en el Santa Santorum del Vaticano, donde se conservan dos botes de cristal con un “suspiro de San Jose” y un “estornudo del Espíritu Santo”... Lo que si tiene Kaydeda es un clavo de la cruz de Cristo autentificado y sellado por el Vaticano. Claro que, si juntásemos todos los clavos y trozos de cruz de Cristo que existen en el mundo, podríamos construir una ferretería...

Viajero incansable, el coleccionista de reliquias cristianas ha podido también engrosar su colección con reliquias de otros credos y otros dioses, tras no pocas aventuras a lo largo de todo el mundo. En sudamérica, por ejemplo, pudo internarse en el Amazonas y convivir durante semanas con los indios aucas o con los jíbaros. De hecho en su colección de magia y brujería, una de las más importantes de Europa –sino la mayor- podemos encontrar desde cabezas reducidas de los jíbaros, hasta los muñecos rituales utilizados en los hechizos vudú.

En su museo, recientemente inaugurado en Oleiros, el visitante puede admirar además piezas de arte precolombino que harían palidecer los más fantásticos “astronautas mayas” de von Däniken.

Probablemente fueron sus estudios de las culturas precolombinas, tanto en su dimensión brujeríl como histórica, los que terminaron de abrir la mente de este prestigioso artista e historiador, hacia los temas paranormales. Las experiencias psíquicas de los chamanes, y sus ritos iniciáticos, terminan por ablandar el más férreo escepticismo.

Además, el acceso a esas experiencias religiosas chamánicas, como sus experiencias personales con el vudu haitiano, las sectas asiáticas, y hasta el satanismo, le permitieron abrir su mente a otras formas de entender la religión que van más allá del cristianismo, o incluso, aparentemente en contra. Y es que Jose Mª Kaydeda ha sido de los pocos investigadores que ha tenido la posibilidad de asistir a auténticas misas negras...


La Cultura del misterio


Kaydeda reivindica incansablemente que el misterio forma parte de la cultura, y no es tan sólo el campo marginal al que lo han rebajado pseudo-videntes, pseudo-parapsicólogos o pseudo-contactados.

Su museo de Oleiros es un excelente ejemplo. En él, una inagotable colección de alfarería nos permite viajar por todos los pueblos de España, conociendo a través de su producción artesana aspectos poco conocidos de nuestra cultura; los paridorios, el arte sacro, los muñocos “totemicos”, etc. Una colección que Kaydeda, junto con su compañera ha tardado 5 lustros en reunir. Podemos garantizar por experiencia propia que resulta absolutamente sorprendente e inesperado, comprobar todo lo que se puede aprender de la cultura de un país a traves, tan sólo, de su alfarería.

“Pues con el misterio ocurre lo mismo...” –subraya Kaydeda-. Para el artista-historiador- editor, el mundo paranormal y esotérico encierra importantísimos aspectos culturales, históricos y religiosos, que no se pude obviar.

Según Kaydeda, la pintura o la literatura, la escultura o la poesía, se deben la mayor parte de su inspiración a fenómenos místicos o insólitos. Desde el “Diablo Cojuelo” hasta los akalarres de Goya, el Diablo o la brujería, han sido inspiración de las más importantes letras y pinturas españolas. Y lo mismo ocurre, u ocurrirá, con los ovnis, la parapsicología o el más allá.

Y en esa lucha, la reivindicación cultural del misterio, se haya Jose Mª Kaydeda. El Museo de Oleiros es solo el primer paso de un largo viaje.
EOC

PINCELADAS DE UNA BIOGRAFIA
Nació en Barcelona el 8 de septiembre de 1920, pero su familia se traslada prontamente a Galicia. Estudia en Portugal y, a causa de haber organizado huelgas en el Colegio de los Jesuitas es expulsado del internado.

A los dieciseis años toma parte como voluntario en la guerra civil, donde pasa por un trance que le marcará de por vida, encontrarse frente a frente con un soldado del bando contrario y tener que matar para defender su vida. Según nos confiesa jamás pudo extraer de su memoria los ojos de aquel hombre, de canas y arrugas, que se dejó matar por el adolescente Kaydeda, para no tener que quitarle la vida.

Mas tarde estudia Derecho en la Universidades de Santiago de Compostela y Oviedo.y pronto comienza su vida artística.

En 1941 celebra su primera exposición individual, en el Círculo de Artesanos de Santiago de Compostela. Ese año comienzan también sus colaboraciones en prensa y radio.

En el 51 se inicia como dramaturgo, con la escenografía de “El Sueño de una Noche de Verano” interpretada para el General Franco en el Teatro Colón de La Coruña. Y por esas misma fechas inicia su trayectoria como poeta y conferenciante, lo que le ha hecho merecedor, junto con el arte, de numerosos premios: Premio Arte Sacro, Premio Salón del Toro, etc.

Hacia los años setenta comienza a convertirse en un contertulio habitual en programas y congresos de contenido paranormal, compartiendo micrófonos, cámara o atril con los investigadores de misterio más relevantes.

Posteriormente funda “Ediciones Kaydeda”, una editorial especializada en obras transgresoras y heterodoxas, y más tarde cede su colección privada al Ayuntamiento de Oleiros (La Coruña), que recientemente acogió parte de dicha colección en el museo Os Oleiros-Jose Mª Kaydeda.


YO ASISTI A UNA MISA NEGRA
Jose Mª Kaydeda ha sido uno de los pocos investigadores que ha tenido la oportunidad de asistir a auténticas misas negras. Así lo recuerda, en exclusiva, para nuestros lectores:

“Ocurrió en Francia, en Paris. Yo había comentado en círculos culturales mi interés por conocer directamente el mundo del satanismo. Como escritor e historiador me interesaban todas las facetas de la religión, incluido el mundo de Satán. Y un día fui invitado a cenar en casa de una Sra. muy importante en la vida social parisina. En la cena compartí mesa con un notario, unos médicos, un cura... en fin, gente de una situación social acomodada...

“Cuando terminamos la cena esa Sra. me interrogó sobre mi deseo de asistir a una misa negra. Deseo que yo reafirmé, así que me invitó a seguirla si me atrevía, de verdad, a asistir a un rito satánico “auténtico”. Me metió en su coche y me llevó a un lugar, cerca de los Campos Elíseos, donde me hizo apearme y esperar. Ya era de noche, y no me hizo mucha gracia quedarme allí sólo.

“Al rato se acercó un hombre y me dijo que le siguiese. Me llevó hasta un chalet muy lujoso rodeado de jardines. Le seguí hasta una especie de probador donde tuve que desnudarme completamente y ponerme una especie de blusón negro hasta los pies. Luego me llevó hasta un gran salón donde había otras personas vestidas con blusones iguales. Las paredes estaban cubiertas por unos cortinones negros, del techo al suelo. El suelo era también negro, y en centro del salón había una especie de altar bajo un gran crucifijo invertido, con un ara y muchos cirios, también de color negro.

“ Esperé un rato allí, en silencio, hasta que de pronto vi entrar a la Sra. que me había llevado a mi. Iba completamente desnuda. Detrás de ella iba un hombre, también desnudo, pero con una casulla católica... ¡era el sacerdote católico con el que había estado cenando antes!

“La mujer se tendió en el altar y empezó el ritual de invocación. El cura utilizó una ostia negra que consagró en el sexo de la Sra. y consumió. Hubo reparto de pequeñas ostias negras para quien quisiera “comulgar”. Al terminar la invocación se quita la casulla y copula con la mujer delante de todos nosotros. Eso debió ser una especie de señal porque a partir de ese momento varios de los presentes se pusieron a practicar el sexo indiscriminadamente. Al final el cura se puso a proclamar entre grandes blasfemias su invocación a Satán. Fue muy espectacular, porque de pronto sentí un aire muy frío y vi como hasta los cortinones se movían como si hubiese entrado un viento gélido en el salón. No se si tenían ventiladores ocultos, o si me vi influenciado psicológicamente por aquel ambiente tan impresionante. Pero lo cierto es que aquel viento era real porque hasta se apagaron las velas...

“No se si Satán realmente se manifestó en aquella misa negra. Pero si se que al día siguiente el cura, que esa noche fornicó con la Sra. en aquel altar satánico, probablemente estaría escuchando en confesión a los feligreses de su parroquia... y eso si que es diabólico...”
EOC

domingo, septiembre 16, 2007

Los eXpedientes perdidos 3

GENERAL ANGEL BASTIDA: EL HOMBRE QUE DESCLASIFICO LOS EXPEDIENTES X ESPAÑOLES

El general de brigada Ángel Bastida Freijedo, hermano del catedrático de Derecho Constitucional de Oviedo y miembro del Consejo Consultivo Francisco Bastida, falleció el miércoles en Madrid, con 59 años, de un cancer de pulmon detectado el pasado invierno. El siguiente articulo fue publicado por la revista ENIGMAS el pasado mes de julio. Este es nuestro homenaje.


En la mañana del pasado 29 de septiembre se celebró, en la Escuela de Técnicas de Mando, Control y Telecomunicaciones (EMACOT) del Ejército del Aire Español el Solemne Acto de Apertura del Curso Académico 2006-2007, presidido por el Exmo. Sr. General Director de Enseñanza, D. Luis Bonet Ribas. Pero la lección magistral que inauguró dicho curso, titulada “Sistema de Mando y Control Añero Español” se encomendó al Exmo. Sr. General Jefe del Sistema de Mando y Control D. Angel Bastida Freijedo, uno de los Generales más jóvenes de la Fuerza Aérea española, pero propietario a la vez de uno de los expedientes más intachables del Ministerio de Defensa de España.

El General Bastida llego al solemne acto de la EMACOT casi directamente desde Lituania, donde había participado unos dias antes, en la toma de poderes de la Fuerza Aérea española, destinada en la Base Aérea de Siuliai, encargada de controlar el espacio aéreo de los países bálticos, tras tomar el relevo, en esa función de “policía del cielo” de la Fuerza Aérea Turca. Pero ¿y todo esto a que viene en un artículo sobre OVNIs?

Paciencia. Porque si investigamos en los archivos oficiales y husmeamos un poco en los registros del Boletín Oficial del Estado descubriremos el rastro de este personaje, al que probablemente nuestros lectores más jóvenes desconocen. Por ejemplo: en el BOE del 01/03/2003 leemos: “REAL DECRETO 260/2003, de 28 de febrero, por el que se promueve al empleo de General de Brigada del Cuerpo General del Ejército del Aire al Coronel don Angel Bastida Freijedo”.

En BOE del 24/06/2003: ”Orden DEF/1655/2003, de 16 de junio, por la que se dispone el nombramiento del General de Brigada del Cuerpo General del Ejército del Aire, don Ángel Bastida Freijedo como Jefe del Sistema de Mando y control del Mando Aéreo de Combate”.

Pero, además de sus ascensos, encontramos también el rastro de las condecoraciones y distinciones militares a su carrera. Como por ejemplo en el BOE del martes 23 de diciembre de 2003: “REAL DECRETO 1718/2003 de 12 de diciembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo al General de Brigada del Cuerpo General del Ejército del Aire don Angel Bastida Freijedo”. O en el BOE del sábado 3 de enero de 2004: “REAL DECRETO 1861/2003, de 26 de diciembre , por el que se concede la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco, al General de Brigada del Cuerpo General del Ejército del aire don Angel Bastida Freijedo”.

Pues bien, lo que no figura en el Boletín Oficial del Estado, es que fue alguien con un protagonismo militar tan impecable como el General Angel Bastida, el militar responsable de revisar y entregar a la opinión publica el archivo OVNI custodiado por el Ejército del Aire…

A pesar de que el MEO (Movimiento Escéptico Organizado), compuesto en España básicamente por dos organizaciones, se empeña en desmerecer la dimensión militar y política del fenómeno OVNI, argumentando que “los ovnis son sólo patrañas y tonterías”, los documentos oficiales demuestran todo lo contrario. Y el hecho de que fuese Angel Bastida Freijedo el coordinador militar del proceso de desclasificación OVNI en España, resulta especialmente sugerente por muchas razones.


LOS ARCHIVOS SECRETOS

18 de agosto de 1992. Los famosos y prestigiosos Cursos de Verano de la Universidad Complutense iniciaban ese día una de las jornadas más pintorescas de toda su historia académica. No era la primera ni la última vez que se trataba el fenómeno OVNI en un foro universitario, pero si la de mayor repercusión mediática. Y no ya porque resultase absolutamente atípico que una institución del prestigio de la Complutense, abriese sus puertas a los “locos de los platillos volantes”, sino porque fue exactamente ahí, en un contexto tan oportuno como el universitario, donde el Ejército del Aire español decidió abrir sus archivos a la opinión publica.

Según mi fuente, “la participación del Ejercito del Aire en el curso de OVNIs de la Complutense se debió a que el entonces director general del CESID (actual CNI) , General Emilio Alonso Manglano, se lo pidió al General Ramón Fernández Sequeiros (JEMA), y este casi se lo ordenó al General Alfredo Chamorro. De otra forma la Complutense se habría quedado sin Bastida, ya que el Ejército del Aire, por iniciativa propia, jamás habría participado en un curso sobre OVNIs, por muy universitario que fuese”.

Difícil imaginar otro momento en la historia de la ufología española en que un mayor numero de investigadores y divulgadores representativos de las diferentes tendencias ufológicas, se encontrase reunido bajo un mismo techo. Entre los conferenciantes invitados a dictar charlas y comunicaciones en el curso de la Complutense nos encontrábamos, entre otros, Andreas Faber Kaiser, Eric von Dániken, el Comandante Jose Antonio Silva, El Coronel Pedro Crespi, el Rvdo. Jose María Pilón, Joaquim Fernándes, Bruno Cardeñosa, Josep Guijarro, Javier Sierra, etc.

Pero merece la pena destacar, a manera de sorprendente anécdota, que el Coronel Angel Bastida Freijedo se encontró en tan respetable foto universitario con su tío, al que no veía hacía tiempo, y que asistía al curso en calidad de conferenciante invitado: el exjesuita Salvador Freixedo. Y es que Freijedo no es más que el apellido gallego Freixedo castellanizado. Nadie me negará lo insólito de la coincidencia de que el encargado de presentar en sociedad los “expedientes X” reales del Ejército del Aire español, sea el sobrino de uno de los estudiosos y divulgadores del fenómeno OVNI, y otros campos de las anomalías, más famoso y controvertido del mundo hispanoparlante.

A pesar del generoso interés con que los alumnos del curso de la Complutense siguieron todas nuestras charlas, es innegable que todos los presentes, conferenciantes incluidos, y sobretodo los médios de comunicación, esperaban con mayor expectativa una de las intervenciones. La del Coronel Angel Bastida. Y el Coronel Bastida no nos decepcionó. Durante más de una hora, y calibrando meticulosamente cada palabra, el Coronel Bastida, vestido sin uniforme, expuso el contenido del archivo OVNI custodiado en ese momento en el Mando Operativo Aéreo, en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, cuya desclasificación se había autorizado.

Estadísticas, porcentajes, casuística y una breve historia del proceso de clasificación de los expedientes OVNI como materia reservada, fueron los contenidos de tan histórica conferencia. Después, Bastida, con tanta elegante habilidad como cordialidad, respondió a nuestras preguntas, al menos hasta donde le era posible. Al menos dos funcionarios del CESID, a las órdenes del General Emilio Alonso Manglano, analizaban hasta el último fonema de las declaraciones del Coronel Bastida, infiltrados entre el público asistente.

Pero ¿Qué mecanismos internos del Ejército del Aire llevaron al Teniente Coronel Angel Bastida a los Cursos de Verano de la Complutense para exponer, por primera vez al gran publico, una parte del archivo OVNI del Ministerio de Defensa español?


LA DESCLASIFICACIÓN NO CONTADA

Hace muy pocos dias mi “fuente” me hacía llegar un documento que, todavía, permanece bajo la clasificación de CONFIDENCIAL. No se trata ya de un expediente sobre el avistamiento de un objeto, más o menos extraño, por parte de testigos, mas o menos creíbles, sino de una nota informativa del Mando Operativo Aéreo (2ª Sección de Inteligencia), fechada el 13 de marzo de 1992, y titulada: “Propuesta de desclasificación de expedientes relativos a Avistamiento de fenómenos extraños en el espacio aéreo nacional”. Se trata por tanto del documento interno que puso en marcha todo el mecanismo oficial militar que terminó sentando, seis meses después, al Teniente Coronel Bastida en el atril de la Complutense.

Este documento, que lleva en mi poder solo unos días, expone en 6 paginas los comos y porqués de la desclasificación OVNI en España. Pero menciona también los riesgos de esta desclasificación.

Los firmantes del documento, el Teniente Coronel Angel Bastida, Jefe de la Sección de Inteligencia del MOA y su superior el Teniente General Alfredo Chamorro Chapinal, Comandante en Jefe del MOA, analizan los pros y contras de dicha clasificación.

Al llegar a mis manos este documento, a finales de mayo de 2007, reconozco mi sorpresa al conocer, por fin, los detalles militares sobre un proceso de desclasificación, que en su día desató tan amargas polémicas y enfrentamientos entre la comunidad de investigadores y aficionados. En el documento en cuestión, el único nombre propio que se menciona, es el de Juan José Benitez.

“En 1976 se facilitó el acceso a una serie de expedientes al periodista J.J.Benitez –dice el documento- A raíz de la divulgación de tal hecho y la publicación de una serie de artículos en los que el Sr. Benitez alude a los “Docuentos Oficiales del Gobierno Español”, se han recibido nuevas solicitudes de otros periodistas, con alusiones a un cierto “trato discriminatorio”, difícilmente justificable con la “confidencialidad” de algo que ya ha sido divulgado”.

Esta claro que el razonamiento del hoy General Bastida es impecable. A continuación enumera los antecedentes históricos del fenómeno OVNI desde el punto de vista del Ejercito del Aire, desde el 5 de diciembre de 1968, fecha en que la Oficina de Prensa del Ministerio del Aire emitió su primera nota informativa solicitando la colaboración ciudadana para recopilar testimonios OVNI, hasta el escrito nº 164-C del Comandante en Jefe del Mando Operatívo Aéreo (CJMOA ) al General Jefe del Estado Mayor del Aire (GJEMA) remitiendo nota informativa titulada “Gestión y tramitación de asuntos referentes a OVNIs”.

Y tras otras disquisiciones técnicas, el informe llega a los apartados 4 y 5, de conclusiones y propuestas. Nuevamente el oficial del MOA alude al ufólogo navarro: “La actual clasificación genérica (CONFIDENCIAL) que afecta a todos los datos y expedientes relacionados con posibles avistamientos de OVNIs es difícil de justificar ante la opinión pública, siendo causa de problemas ante los medios de comunicación (sobre todo con el precedente sentado al facilitar acceso a parte de los expedientes al periodista J. J. Benítez) y origen del mito de los “archivos secretos” que contendrían pruebas fehacientes de todo lo imaginable”.

Bastida propone la eliminación de la clasificación genérica para los expedientes OVNI, manteniendo no obstante la “clasificación de CONFIDENCIAL en los expedientes actualmente clasificados, procediendo gradualmente a su análisis y desclasificación (si procede) e aquella parte de su contenido que no implique revelar la identidad o datos personales de los posibles testigos y/o Oficiales Investigadores”. Y añade además la propuesta de centralizar en la Sección de Inteligencia del Estado Mayor del MOA todos esos expedientes oficiales, para analizarlos y filtrarlos antes de remitirlos a la Oficina de Relaciones Públicas del Ejército del Aire, donde todos los ciudadanos, en la actualidad, podemos consultarlos.

Sin embargo este documento inédito hasta hoy, de incalculable valor para la historia de la ufología española, menciona en su apartado 3B, sobre la “problemática de la desclasificación de expedientes sobre OVNIs”, algunas circunstancias “que pueden aconsejar, en determinados casos, clasificar determinada información”.

La sección de Inteligencia del MOA se refería a la conveniencia de proteger ciertas informaciones como la “intimidad de los testigos que no desean que su identidad sea revelada”, lo cual es muy razonable, o determinados secretos militares. El Teniente Coronel Bastida, y su superior Alfredo Chamorro Chapinal se refieren directamente a cierto tipo de expedientes OVNI que pudiesen reflejar casos y cosas que podrían afectar directamente a la seguridad nacional. Literalmente: “Caso de que se trate de prototipos de aeronaves cuya divulgación no sea procedente, hechos que pudieran crear estado de pánico o intranquilidad social, etc”. Un párrafo más que sugerente ¿no? Ahora solo nos quedaría dilucidar que porcentaje de avistamientos OVNI esconden prototipos de aeronaves cuya divulgación no sea procedente, o hechos que pudieran crear un estado pánico o intranquilidad social…

M. Carballal


Recuadro:

Los 77 Expedientes X


Tras su intervención en el curso de verano de la Complutense, el Coronel Bastida publicó un extenso y revelador articulo, sobre el archivo OVNI del ejército del aire, en el número 615 de la Revista de Aeronaútica y Astronaútica. En dicho artículo Bastida exponía los aspectos técnicos y legales de la desclasificación. Ese número se publicó en septiembre de 1992, y tiene como base documental todos los informes y expedientes que se habían trasladado hasta el Mando Operativo Aéreo desde el Estado Mayor del Cuartel General del Aire. Es decir:

• 62 expedientes de informes OVNI que cubrían el periodo 1962 a 1991.
• Procedimientos, notas informativas y memorandums internos. Eran los escritos que daban forma a la política oficial de la Fuerza Aérea española sobre el tema OVNI desde diciembre de 1968 a mayo de 1991.
• El conjunto de solicitudes de información de personal civil recibidas en el Ejército del Aire entre 1967 y 1991. Un documento este, delicioso, que acaba de llegar ha mis manos hace escasas horas y donde aparecen los nombres de todos los que han intentado acceder a información oficial sobre OVNIs en España, desde 1968 hasta ahora, y sobre el que volveremos próximamente.

A partir de ese momento Bastida, y sus colaboradores, analizaban cada expediente antes de autorizar su desclasificación pública. Y para cuando, en abril de 1993, Angel Bastida dejó el MOA, ascendió a General, y continuó su carrera militar, ya se habían desclasificado 22 expedientes OVNI oficiales. Enrique Rocamora reemplazó a Bastida en la responsabilidad de desclasificar los expedientes OVNI custodiados en el MOA, liberando 55 informes oficiales más a lo largo de los años.

Sin embargo, pretender que toda la información sobre OVNIs redactada por los 3 ejércitos, y por todas las demás Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, se remitió al MOA para su desclasificación sería alto tan ridículo como falso.

Manuel Carballal

miércoles, septiembre 12, 2007

Los eXpedientes perdidos 2


OVNIS Y ESPIONAJE: CONSPIRACION DE SILENCIO

Las instrucciones de mi fuente no podían ser más precisas: “Y a esa hora estarás en la cafetería y te sentarás en una mesa lo más cercana al cuarto de baño. Verás que una persona con las características que te he detallado entrará en el cuarto de baño. Esperarás 60 segundos y entrarás detrás. No hablarás con él en ningún momento. El te hará la entrega de los documentos que estas buscando”.

Ya, lo sé, suena a película de espías. Exactamente eso mismo pensaba yo, cuando enfilaba la autopista en dirección a la cafetería de Pontevedra donde, según el funcionario del CESID (servicio secreto español anterior al actual CNI), un compañero suyo iba a entregarme los documentos del Centro Superior de Información de la Defensa que demostrasen que un OVNI se había estrellado en España… Si, lo se, esto también suena a película americana.

Llegué a la cafetería que me había indicado, media hora antes. Era el 7 de noviembre del año 2000, y yo había presionado mucho a mi fuente en los meses precedentes, advirtiéndole que iba a publicar en un libro (“Los expedientes secretos”, Planeta, 2001) buena parte de mis investigaciones sobre la relación del CESID con el mundo paranormal, de los 5 años anteriores. Siguiendo al dedillo las indicaciones de mi fuente me senté en la mesa más cercana a los lavados. Pedí una tila y un periódico al camarero, e intenté, sin conseguirlo, que no me venciese el nerviosismo. ¿Y si la reacción de aquellos espías, a los que realmente presioné mucho, no era la que yo esperaba?

Un tipo que coincidía exactamente con las características que me había descrito mi fuente entró en el local a la hora exacta y, sin ni siguiera mirarme, cruzó la cafetería y se perdió en el cuarto de baño. Dudé. ¿Y si no es él? ¿Y si entro en el WC y el verdadero espía entra después y al no verme se larga llevándose los documentos…? ¿Pero y si era el auténtico y al no entrar se los lleva de nuevo? ¿En que manual de ufología se explica como reaccionar ante estas situaciones? Y sobretodo ¿Por qué estas cosas “sólo le pasan a Carballal”? Lo que ocurrió a continuación sonará todavía más inverosímil, lo se. Por eso nunca lo había contado. Podría mentir para hacerlo más creíble, pero prefiero limitarme a relatar los hechos tal y como sucedieron.

Decidí arriesgarme, y 60 segundos después seguí al desconocido. El tipo estaba lavándose las manos. Ni siquiera me miró al entrar. Yo no sabía como reaccionar, así que me coloqué ante uno de los inodoros e intente orinar para ganar tiempo. Por supuesto no salió ni una gota. De reojo vigilaba los movimientos del desconocido, que ahora colocaba las manos bajo la secadora, sin prestarme atención. Y a cada segundo que pasaba, yo haciendo que meaba y el desconocido secándose las manos, servidor estaba más convencido de estar haciendo el ridículo.

El tipo termino de secarse. Se bajó las mangas de la camisa y se abrochó los botones con total naturalidad. Y cuando abría la puerta para salir del lavado, ante mi evidente frustración, se giró hacia mi, me dio un golpe en el hombro y señaló la papelera. Después se marchó del baño sin decir ni una palabra.

Ya, ya, lo se. También esto suena a película, pero cuando abrí la papelera, me encontré un sobre tamaño folio. Me temblaba el pulso. Lo cogí con la misma ansiedad con que se toma un tesoro perdido, y me encerré en retrete echando el pestillo. Al abrir el sobre descubrí los ansiados documentos, encabezados con el membrete del CESID y el Ministerio de Defensa, y sendos sellos de Reservado y Secreto. Uno de los informes pretendía exponer la preocupación del CESID ante mis continuas reuniones con funcionarios y exfuncionarios del servicio secreto español, y de otros servicios, durante los últimos años. El otro pretendía recoger un incidente increíble que habría tenido lugar en suelo español: un OVNI estrellado y la “necropsia” de varios tripulantes. Esa noche tuve un susto en la carretera al volver a casa. Si, lo se, también suena a película americana.

Los “Roswell” españoles

En el número 143 de la revista Mas Allá de la Ciencia se publicó una absurda carta al director firmada por quien esto escribe. Una vez más recibí las críticas en silencio: “Ya esta Carballal con sus paranoias”. En aquella carta afirmaba que había sido víctima de un intento de intoxicación por parte de funcionarios del CESID, semanas antes de la publicación de mi libro sobre el servicio secreto español y lo paranormal. Si yo hubiese incluido en el libro los falsos documentos, cualquier “escéptico” podría argumentar que igual que esos documentos eran falsos, el resto del libro podía serlo también. Por eso desee dejar constancia en un medio escrito, semanas antes de la publicación del libro, de que el intento de intoxicación no había funcionado, y que no incluiría en el libro aquellas informaciones falsas.
Debo agradecer al ex-Coronel Juan Alberto Perote, quien fue jefe de la unidad operativa del CESID, y sin duda el 007 español más famoso de la historia, su análisis de aquellos documentos, y su advertencia de que eran falsos. Con la pericia de quien se ha dedicado al espionaje durante décadas, analizó los informes y me descubrió las incoherencias de los mismos. Pero ¿Por qué iba un funcionario en activo del CESID a falsificar unos documentos sobre un OVNI estrellado en España para desacreditar a un pobre ufólogo? Todos sabemos que los “cazamarcianos”, gracias al excelente trabajo del Movimiento Escéptico Organizado (MEO) carecemos de toda credibilidad social… por tanto ¿Qué podía temer el Ministerio de Defensa de nosotros? El ex Coronel Perote, sin embargo me encaminó hacia una respuesta que, según él, podía tener que ver con “extraños aviones secretos estrellados en el sur de España…”.

Y es que quien esto escribe había tenido la oportunidad de investigar varios casos de supuestos OVNIs estrellados en suelo español, sobre los que había caído una inamovible losa de secretismo por parte del ejército y los servicios de información.

El jueves 10 de agosto de 1989, por ejemplo, y según me contaron los vecinos, y Guardia Civil dee El Coronil, Montellano, etc, tropas norteamericanas de la base aérea de Rota recogieron los restos de un OVNI que había sido avistado y filmado esa tarde por cientos de testigos en todo el sur de España. El objeto resulto ser un artefacto militar italiano. A la prensa se le dijo que los testigos habían alucinado al confundir un OVNI con un globo sonda.

El 18 de enero de 1994 un objeto desconocido se estrelló en el monte de Cando (A Coruña) dejando un enorme crater “de unos 5x10^15 ergios equivalente a unos 100 TNT y la masa del objeto supuso unos 150 Kg”, según el informe pericial de la Universidad de Santiago. Miles de testigos vieron el OVNI unos instantes antes del impacto. Según los vecinos militares y “gente de uniforme” aparecieron en el lugar poco después del impacto, recogiendo todas las evidencias. La prensa y el MEO afirmaron que se trataba de un simple meteorito. Pero el informe oficial de la Universidad de Santiago concluye que tras el OVNI de Cando, podía ocultarse un “ensayo militar” secreto. Etc, etc, etc.

Pero en todos esos casos sólo teníamos el testimonio humano, que nos relataba como operativos militares, con frecuencia de la base norteamericana de Rota, se personaban en el lugar donde se había estrellado el supuesto OVNI para recoger los restos del artefacto. Después, el MEO y la prensa no especializada, se encargaban de ridiculizar a los testigos, y caso cerrado. De esta forma las historias sobre OVNIs estrellados en España sonaban a películas americanas fruto de la fértil imaginación de “buscamarcianos como Carballal”. Hasta que ocurrió lo de Barbate…

Mentiras arriesgadas

En el verano de 1996 los OVNIs frecuentaron los cielos españoles. La ya legendaria oleada gallega estaba a punto de desatarse, y la Bahía de Cádiz, enclave OVNI por excelencia, continuaba ofreciéndonos nutrida casuística. En toda la provincia gaditana quien esto escribe pudo recoger abundantes testimonios sobre No Identificados. Algunos, como el protagonizado por el agente de policía Roque Vázquez Domínguez y tres compañeros más mientras se encontraban en sendas patrullas, especialmente interesantes. Una nave triangular, lo de nave sin lugar a dudas, se desplazaba a solo 60 metros del suelo perdiéndose en dirección a la costa africana...

Lo que no sabían el agente Vázquez y sus compañeros es que ese misterioso objeto, o uno idéntico, se estrellaría a 10 km. de la población gaditana de Barbate, ante un nutrido grupo de testigos. De hecho el OVNI se estrelló exactamente en una zona llamada Caños de Meca, y mas concretamente en el lugar de San Ambrosio. Y allí pude entrevistar a numerosos testigos no solo del impacto del objeto, sino de la presencia, una vez más, de tropas norteamericanas, de la Base de Rota, que recogieron hasta el ultimo vestigio del artefacto.

Juan Rivera Domínguez, Francisco López y su hijo, Gaspar Amaya, etc. Sería muy largo detallar todos los testimonios que recogí de este nuevo Roswell español. Esta vez no cabía lugar a dudas. El objeto estrellado en Barbate era un avión espía norteamericano que, ilegalmente, surcaba el cielo español. Y más ilegalmente aún, fue recogido por tropas norteamericanas sin permiso del gobierno.

Según me explicaría posteriormente el diputado de Izquierda Unida, Willy Meier, al reunirme con él en el Despacho nº 18 del Congreso de los Diputados, en Madrid, su partido dirigió una interpelación parlamentaria al gobierno para exigir que se explicase como era posible que tropas extranjeras recogiesen restos de aeronaves no identificadas en suelo español, sin el conocimiento de las autoridades. Según consta en el Boletín del Congreso del 13 de agosto de 1998, y en respuesta a la pregunta de Meier, el Ministerio de Defensa afirma: “Efectuadas las averiguaciones oportunas por los órganos competentes en la actividad aérea en la zona de referencia, lo que incluye al Servicio de Operaciones de la U.S. Navy en la Base Naval de Rota, el Ministerio de Defensa no ha encontrado ninguna constancia relativa a este incidente”. Ya se sabe que las historias de OVNIs son tonterias sin credibilidad.

Pero esta vez, y a diferencia de los otros casos, no sólo teníamos el testimonio de los ciudadanos que presenciaron las evoluciones del “OVNI”, y las tropas que recogían los restos, sino que, por primera vez, un vecino había podido tomar 10 fotografías en las que se apreciaban los restos de aquel “extraño objeto triangular”, ya identificado como un avión espía no tripulado del tipo RPV, e incluso a los militares de la Base de Rota y hasta dos imponentes enormes helicópteros CH-46 recogiendo los restos. Entre las fotos, de incalculable valor, se distinguen con todo detalle piezas del avión espía, como su cámara de video. Ante esta nueva evidencia, presentada por Izquierda Unida en una réplica a la respuesta de Defensa, y según consta en el diario de sesiones de la comparecencia celebrada el 12 de maypor Meier, efectivamente un avión espía del tipo RPV se estrelló en San Ambrosio, y fue recogido por efectivos militares de la Base de Rota. Una vez más, y pese a los intentos de Defensa y del MEO, los testigos no mentían.

Como me había explicado el ex Coronel Perote, y otros funcionarios del CESID y otros servicios secro de 1999 en el Congreso de los Diputados, el Secretario de Estado de la Defensa reconoce que, como evidencian las fotos aportadas etos, tras los OVNIs se ocultan muchas cosas, y por eso es importante desacreditar a los testigos y a los investigadores. Incluso entregándoles documentos falsos que desacreditasen sus investigaciones sobre casos reales, pero políticamente tan incómodos como estos. Si todas estas maniobras de intoxicación y mentiras oficiales, ahora innegables, se desarrollan para ocultar aviones espía extranjeros, maniobras militares ilegales y hasta prototipos no convencionales… ¿Qué ocurriría se tras alguno de esos OVNIs se escondiesen algo más…?

M. Carballal

RECUADRO:
ESPIAS Y OVNIS EN ESPAÑA


Se ha escrito mucho sobre la relación de la CIA, el KGB o el MI5 con el fenómeno OVNI pero ¿y los servicios secretos españoles? El tristemente desaparecido Andreas Faber Kaiser, sin duda el investigador más audaz de la historia de la ufología hispana, fue el primero en abrir camino. El mismísimo General Andrés Cassinello, posteriormente Director General del CESID, le dirigió una desconocida carta en octubre de 1983, a la que adjuntaba un dossier de los casos OVNI recogidos por la Guardia Civil onces, y que por supuesto no se encuentran en el archivo OVNI oficial desclasificado en España.

El CESID, por otro lado, ha organizado 2 cursos de verano en la Universidad Complutense, sobre Servicios Secretos. En el último de ellos los investigadores Miguel Pedrero y José Lesta pudieron aprovechar el turno de preguntas para dirigir al entonces Director General del CESID, Javier Calderón, así como a la representante de la CIA en el curso, una interrogante sobre los servicios secretos y el fenómeno OVNI. La respuesta de Calderón es muy hábil. “Tal y como lo ha presentado la prensa, es decir, marcianitos verdes invasores, el tema ovni no es objeto de preocupación por el CESID. Pero, lógicamente, cualquier invasión del espacio aéreo de un país, y mientras no se defina si tal invasión es pacífica o agresiva, afecta a la seguridad nacional, y por tanto a los servicios secretos. Y por ello, tecnicamente, el CESID y cualquier otro servicio pecaría de incompetente de no investigar las invasiones aéreas de Objetos No Identificados”.

Sin embargo el 5 de febrero de 1993, el mismísimo General Emilio Alonso Manglano, director del CESID antes que Calderón, en una carta personal a J.J. Benítez, daba a entender lo contrario. ¿Acaso las responsabilidades del CESID cambiaron entre Manglano y Calderón? ¿O es que Calderón supo utilizar habilmente las palabras en la Complutense para eludir la pregunta de Pedrero? Me inclino por lo segundo.

Manuel Carballal

Para saber más:
"Los expedientes secretos"
Planeta, 2001.

La pasión de investigar

Investigar. Dice la RAE al respecto: “(Del lat. investigāre). 1tr. Hacer diligencias para descubrir algo. 2.tr. Realizar actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia”. Pero la Real Academia no acota esas materias, no invalida sistemas, no limita estrategias. Porque investigar, aprender, buscar conocimiento, es una necesidad innata del ser humano. Pensamos, y por lo tanto sentimos curiosidad, por ello buscamos respuestas a las preguntas que nos hacemos todos, en todo el mundo, desde siempre.

Por eso debemos investigar, siempre, todo y sin cesar. Y pocos campos del conocimiento humano nos ofrecen tantas posibilidades de investigación, como el mundo del misterio. El obvio, lo se. Porque todo lo que calificamos de misterio, por la propia definición es susceptible, y por tanto obligado, de ser investigado. ¿Existe alguna forma de vida tras la muerte o nuestros recuerdos y vivencias desaparecen? ¿Somos la única forma de vida inteligente del universo? ¿Conocemos todo el potencial de la mente humana? ¿Qué hay de cierto en las leyendas y mitos de la tradición? ¿Cómo eran realmente las civilizaciones perdidas? ¿Cuáles son los secretos de los hechiceros, chamanes y médicos tradicionales? ¿Conocemos todas las formas de vida que habitan el planeta?... Son tantos los misterios que nos rodean que probablemente jamás lleguemos a conocerlos todos. De hecho es posible que nosotros no seamos capaces de descifrar, ni uno sólo, en toda nuestra vida. Pero, demonios, merece la pena intentarlo. Porque lo maravilloso de la investigación no es que consigamos, o no, resolver el enigma, sino todo lo que aprendemos mientras lo intentamos. Y, cuidado, no importa como lo hagamos. Solo importa que lo intentemos. Porque son muchas las formas que existen de enriquecer nuestra mente mientras buscamos respuestas al misterio.

Algunos buscan esas respuestas en países lejanos y en lugares remotos. Y es lógico. Si tu salud, obligaciones y economía te lo permiten, viajar siempre es instructivo. No importa que lo hagas en busca del monstruo del Lago Ness, tras la pista de los faraones o en pos de alguna sabiduría oriental. Si puedes, viaja. Y cuanto más lejos, mejor. Conocer a personas de otras culturas, credos y lenguas, con creencias y costumbres especialmente distintas a las nuestras, siempre nos enriquecerá. Incluso aunque regresemos a casa sin saber quien construyó las pirámides, como se contorsionan los yoguis o quién hace los círculos de Inglaterra. Mientras buscamos esas respuestas habremos aprendido otras muchas cosas maravillosas. Y quizás más importantes.

Otros piensan, con razón, que no hay nada en esos remotos países que no podamos encontrar en el propio. Y es que en cada región de nuestras propias naciones hay casos, cosas y gentes fascinantes, que han protagonizado todo tipo de sucesos extraordinarios. A solo unas horas, quizás unos kilómetros, de nuestra propia casa, existe un lugar, o una persona, que puede enseñarnos algo más sobre eso que llamamos el misterio. Y sin necesidad de soportar traductores, mosquito,s aduanas, ni dietas excéntricas. Además, lo mejor del trabajo de campo es que, en muchas ocasiones, la expresión de una mirada, el quiebro en la voz, o el temblor en las manos de un testigo de lo paranormal, nos ayudaran mucho más que cualquier ensayo científico, a comprender la esencia del misterio.

Pero también existen quienes no pueden (por razones de salud o económicas), o no necesitan viajar para buscar respuestas a sus preguntas. Y de la misma forma en que el magnífico Poirot de Agatha Christie, o cualquier perfilador del FBI del mundo real, no necesita examinar fisicamente la escena del crimen para buscar al culpable, algunos investigadores prefieren eludir la contaminación emocional, o simplemente prescindir del factor humano, para realizar sus análisis. Opinan, como el admirable Gil Grissom, que “los testigos mienten pero las pruebas no”, y por eso eligen las estadísticas, los archivos o los fríos laboratorios, para realizar sus estudios. O simplemente no tienen tiempo o dinero para investigar de otra manera. Y en estos casos la red informática, la biblioteca o la hemeroteca sustituyen a la cámara de fotos y la grabadora.

Encuestar testigos, coleccionar noticias, experimentar en laboratorio, hacer estadísticas, consultar bibliografía… todo es lícito a la hora de investigar. Y todos salimos ganando cuando un nuevo caso, explicado o no; un nuevo testimonio, real o fraudulento; o un nuevo análisis, discutible o no, llega a nuestro conocimiento. Porque el avance en el campo del misterio, como en cualquier aspecto de la ciencia, se obtiene en equipo. Reuniendo, contrastando y comparando el esfuerzo y el trabajo de generaciones enteras de investigadores que nos precedieron. Compartan o no nuestras opiniones.

Y lo más fantástico de todo es que, si fracasamos en ese esfuerzo, tampoco importa. Porque aunque jamás consigamos demostrar empíricamente si existe o no vida tras la muerte, o en otros puntos del universo, etc, la visita a países y culturas lejanas; la interrelación con quienes se consideran testigos de lo inexplicado; y la consulta constante a bibliografía histórica, científica y humanística, para buscar explicaciones a los supuestamente anómalo, nos enseñara tantas cosas, que una vez más lo importante no será llegar a nuestra meta, sino el camino que recorremos mientras lo intentamos. Puede que haya otros mundos, pero en principio, están en este.

Por todo eso, investiga. Donde sea, como sea , lo que sea. Con pasión, con esperanza, con libertad. Busca, averigua, escudriña, inquiere, indaga, examina, husmea, fisga, escruta, explora, rastrea, persigue la Verdad sea cual sea y esté donde esté. Incluso aunque corras el riesgo de encontrarla.

miércoles, agosto 15, 2007

Los eXpedientes perdidos 1

LA NOCHE DE LOS ECOS IMPOSIBLES
El pasado mes de marzo de 2007 las agencias de prensa de todo el mundo repetían un sorprendente titular: Francia desclasificaba su archivo OVNI. Cientos de expedientes sobre objetos no identificados en los cielos franceses eran alojados en un servidor de Internet para que todos los interesados y curiosos pudiesen consultarlos libremente. Fue tal el tránsito de visitantes en dicha página web, que el servidor que la alojaba no pudo soportar el trafico de navegantes, y fue necesario abrir una nueva dirección para facilitar el acceso al material desclasificado.

En medio de la crispación política que rodea las campañas presidenciales de los diferentes candidatos que, el próximo mayo, aspirarán al poder en Francia, la desclasificación OVNI atrajo la curiosidad de todos los medios de comunicación galos. Tal y como 15 años antes ocurrió en España.

En 1992 fue el Ejército del Aire español quien comunicó su intención de desclasificar sus archivos sobre OVNIs al gran público. Unos archivos que permanecían clasificados como Materia Reservada desde diciembre de 1968. Para júbilo de unos, y desconfianza de otros, y a diferencia de lo ocurrido en Francia, los expedientes españoles eran desclasificados, uno a uno, tras una minuciosa revisión de cada informe, y la lógica censura a nombres propios de testigos o militares implicados, ubicación de instalaciones militares, y otros datos sensibles desde el punto de vista de la inteligencia militar.

En la actualidad, todos esos expedientes desclasificados en España están accesibles al público en la Biblioteca del Estado Mayor del Ejercito del Aire, en Madrid. Sin embargo, tras cada uno de esos informes desclasificados existe una historia secreta. El proceso que ha protagonizado cada uno de esos documentos, desde que el testigo observo un objeto desconocido en el cielo, o posado en tierra, o incluso en su pantalla de radar, hasta que el ciudadano puede leer el informe desclasificado, ha sido largo y complejo. Pero sobretodo, y en base a las leyes sobre la clasificación de Materia Reservada vigentes en España, el análisis y seguimiento de dicho proceso nos adentra en un mundo de secretos militares, intereses políticos y fenómenos anómalos, fascinante. Sobretodo en este momento.

Los verdaderos “Mulder” del Ejército del Aire

Hasta ahora sabíamos que desde 1968 el archivo OVNI del ejército del Aire Español, se almacenaba, hasta su traslado al Mando Operativo Aéreo en la Base de Torrejón de Ardoz, en el mismo edificio del Estado Mayor donde ahora se facilitan al público los expedientes desclasificados. El responsable de aquel archivo original, hasta su traslado al MOA, el Coronel S., hoy retirado y que en su día me facilitó valiosa información, fue el primer “agente Mulder” español. El teniente V., de la oficina de prensa de dicho Estado Mayor, también se mostró accesible en su momento, y me facilitó, antes de que de desclasificasen estos expedientes, documentos que tuvieron un valor enorme a la hora de investigar el archivo, aun secreto, del Ejercito del Aire. Después, para anunciar la desclasificación, llegó el Teniente Coronel Angel Bastida-Freijedo, paradójicamente sobrino del famoso ufólogo Salvador Freixedo, que asumió el mando del proceso desclasificador. A sus órdenes varios funcionarios del Ministerio de Defensa, así como analistas, científicos y otros colaboradores tanto militares como civiles, revisaron durante meses cada expediente, antes de autorizar su desclasificación. Y por fin llegó el turno del Teniente Coronel Enrique Rocamora, que tomo el relevo del equipo de trabajo de Bastida en la Sección de Inteligencia del MOA, cuando este ascendió a General. Rocamora y sus hombres, concluyeron el proceso de desclasificación tal y como lo conocemos. La mayoría de los peritos, analistas y funcionarios militares o civiles que participaron en la revisión de cada uno de esos informes dejó de interesarse por los OVNIs una vez concluido el proceso. Unos se jubilaron del ejército o se convirtieron en civiles. Otros continuaron su vida profesional en otros servicios de inteligencia. Algunos incluso han participado en los contingentes españoles en Iraq o Afganistán, pero estoy seguro de que, al producirse la noticia de la desclasificación OVNI en Francia, todos ellos recordaron que, en su dia, fueron una especie de “agentes mulder” encargados de analizar y desclasificar los “expedientes-X” españoles. Y, como ocurrió en su día con el escándalo del Coronel Juan Alberto Perote y las microfichas del CESID, algunos de los implicados en la desclasificación conservan, como “souvenirs” fotos, documentos o informaciones del proceso de desclasificación, que nunca llegaron al conocimiento público…

En 2007, y coincidiendo con la desclasificación OVNI en Francia, estamos en disposición de conocer documentos y testimonios sobre esos informes desclasificados en España, que nunca han sido publicados. Ello se debe a que, hace unos meses, una fuente vinculada a dicha desclasificación, y hoy dedicado a otro tipo de análisis en el campo de la inteligencia militar y espionaje, se puso en contacto con quien esto escribe, para ofrecerle documentos pistas y datos reunidos mientras trabajaba, desde dentro, en el proceso de desclasificación. La fuente prefiere permanecer en el anonimato, no por que los documentos que nos está facilitando puedan atentar contra las leyes militares sobre secretos oficiales… o si. Sino, según afirma, por simple comodidad profesional. Alguien dedicado ahora a la recopilación de datos sobre el funcionariado de inteligencia o contrainteligencia, sin interés ni relación con el fenómeno OVNI, valora mucho el anonimato.

Sus aportaciones a quien esto escribe, para el análisis y la comprensión de las variables que se desprenden de cada uno de esos expedientes desclasificados, desde el punto de vista político, legal, estratégico o simplemente histórico-militar son incalculables. Y la historia del expediente 891205, es un ejemplo tan bueno como otro cualquiera…

EXPEDIENTE 891205: los ecos imposibles
Cuando la Cessna superó los 1200 metros de altura Doval, el jefe de salto del Paraclub Galsur, me golpeó en el hombro para indicarme que había llegado mi turno. Volví a asegurar los correajes de mi paracaídas y, comprensiblemente nervioso, me acerqué a la puerta de la avioneta. A los mandos se encontraba Miguel Lareses, nuestro piloto, que me hizo una señal al llegar a mi zona de salto y al reducir la velocidad de vuelo para que los paracaidistas no nos desnucásemos con el timon de cola al saltar, ni el paracaídas pudiese ser apresado por el rebufo del motor. Encomendé mi suerte a San Miguel, patrón de los paracaidistas, y conteniendo un gritó salté al vacío…

Obviamente yo no era un paracaidista vocacional. Mi investigación sobre el CESID y los servicios de información españoles, y los fenómenos anómalos que desembocaría en el libro “Los expedientes secretos” (Planeta, 2001), me habían llevado a utilizar estrategias como esta para acercarme a pilotos y controladores aéreos, así como a funcionarios de Defensa, relacionados con expedientes OVNI inéditos hasta ese momento. Y esa tarde, tras mi segundo salto, fue Miguel Lareses, el piloto, quien me puso en la pista del que sería más tarde, el Expediente 891205.

Cuando, por enésima vez, y en la cafetería del Aeropuerto de Peinador, yo sacaba a colación el tema de los “platillos volantes”, mientras la rotación de salto disfrutaba de un momento de reposo entre tanta adrenalina, Lareses dejó caer un comentario prometedor: “Pues un controlador de Santiago, amigo mío, estuvo metido en una alerta de Defensa por un ovni de esos…”. Así se inició la investigación de este singular episodio.

El controlador en cuestión resultó ser Eladio Tapia. Fueron necesarias varias visitas al Centro de Control de Vuelo del aeropuerto de Labacolla, en Santiago de Compostela, tras identificarme como miembro del paraclub Galsur, para que Tapia accediese a relatarme lo que ocurrió en la noche de los ecos imposibles.

Según su relato, Eladio Tapia estaba de guardia en aquel mismo Centro de Control en la tarde del 5 de diciembre de 1989. Exactamente a las 19:43 recibió una llamada telefónica de la Casa-Cuartel de la Guardia Civil de Sada, población costera coruñesa, reportándole que habían recibido una denuncia de un astrónomo aficionado de la cercana localidad de O Castro, porque estaba viendo un objeto no identificado con su telescopio.

Según el funcionario de la Guardia Civil que telefoneaba a Tapia, el sargento Z., habían recibido la denuncia del astrónomo amateur con escepticismo, pero siguiendo órdenes del Comandante de Puesto, habían salido del Cuartel para comprobar si realmente había algo extraño en el cielo, y varios números de la Guardia Civil confirmaban el avistamiento.

Exactamente a las 19:50 Tápia cuelga la llamada de la Guardia Civil y telefonea al Centro de Control de Madrid para alertar de presencia OVNI. Siete minutos después vuelve a comunicarse con la Casa-Cuartel de Sada, donde continúan observando el fenómeno, aunque con menor luminosidad, mientras Control Madrid asegura no detectar ningún eco de radar desconocido en sus pantallas. Sin embargo, justo 3 minutos después, el oficial de radar, G. A., destinado en el Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 10, que da cobertura radar a todo el espacio aéreo del noroeste español, telefonea por línea directa a Tapia para notificar posible contacto radar con el objeto No Identificado, facilitándole su posición en la pantalla:

- de Barbanza: demora 040/26 NM
- de VOR STG: radial 260/22 NM

A partir de ese momento, y a través de la comunicación telefónica entre el Centro de Control del Aeropuerto de Santiago, y el radarista militar del EVA-10 en Barbanza, Eladio Tapia puede conocer todas las evoluciones y cambio de posición y altitud de aquel eco no identificado en el radar, avistado por la guardia civil de Sada que lo describe como “un disco lenticular con halo de aspecto gaseoso y disco muy brillante”.

Desconcertado por la cantidad de datos precisos que Eladio Tapia me estaba aportando, y desconfiando de una memoria tan precisa, le pregunté como era posible recordar tantos detalles. Tapia extrajo entonces de una carpetita marrón, que conservaba en un cajón de la Torre de Control, donde nos encontrábamos. De ella extrajo un informe inédito, con todas las posiciones de aquel No Identificado en la pantalla de radar del EVA-10 y con la descripción detallada y precisa de todo lo ocurrido aquella noche. Aquel informe, que oficialmente no existía en los archivos del Ministerio de Defensa, y que había permanecido olvidado en un cajón de la Torre de Control hasta ese momento, me compensaba de todas las angustias de los saltos en paracaídas.

Meses atrás, y también gracias a esta misma estrategia, había conseguido en el Estado Mayor del Ejército del Aire un listado inédito, de todos los expedientes OVNI que el Ejército del Aire reconocería poseer en el momento de la desclasificación. El incidente del 5 de diciembre de 1989 no aparecía en ese listado.

La investigación de campo
Lógicamente acudí a las instalaciones del EVA-10 en Barbanza para interesarme por la información que aquella base militar pudiese tener sobre el incidente. Como es natural los sistemas de seguridad de una base militar de la trascendencia del EVA-10, responsable de garantizar la seguridad del espacio aéreo del noroeste español, detectaron enseguida a este periodista, en cuanto sacó la cámara fotográfica para inmortalizar las cúpulas del radar que detectaron el No Identificado. Tras las explicaciones oportunas a los agentes de seguridad de la base, y tras poder entrevistar al oficial al mando, llegaron las respuestas de siempre: “no sabemos” y “no existe”. Según el oficial no existía ninguna constancia de ningún incidente OVNI en aquella base, ni del radarista G. A., ni de nada parecido…

Algo similar ocurrió en mis primeras gestiones, tanto telefónicas, como postales e insitu, en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Sada. Habían pasado muchos años desde el incidente y temía que los testigos hubiesen sido destinados a otros acuartelamientos. Tuve suerte, el suboficial que había telefoneado al Centro de Control de Santiago, sargento Avelino Z. continuaba destinado en Sada, al igual que el Comandante de Puesto que había ordenado que se avisase a la torre de control de Santiago. Pero, como también es habitual, nadie recordaba, o quería recordar, nada del incidente. Y menos para hablar con un investigador.

Así que, para refrescarles la memoria, le hice llegar el informe redactado por Eladio Tapia, en el que se detallaba su participación en el expediente OVNI de aquella noche. Reconozco que el sargento Z. no estaba por la labor de colaborar. Y supongo que mi insistencia en hablar con él no hacía más que incomodarle. Sin embargo un servidor intuía que quizás se encontraba ante uno de los casos OVNI oficiales, que oficialmente no existían, más interesantes de la casuística española.

La fuente, a la que antes hice referencia, y a la que me referiré repetidamente a partir de ahora, se mostraba mucho más escéptico aún que yo. Quizás porque su mentalidad, formada durante años de especialización en temas militares, resultaba más pragmática. Y sin facilitarme todavía ningún documento, si me puso en la pista de las gestiones que deberían ayudar a descalificar o validar el documento de Eladio Tapia. Así que, siguiendo buenos consejos, acudí a la Asociación Astronómica de La Coruña. Su secretario me facilitó los datos astronómicos del 5 de diciembre de 1989, y el mapa estelar de esa noche. Según los astrónomos tanto Venus como Marte, dos cuerpos celestes que en ocasiones han sido confundidos con OVNIs, permanecían en esos momentos por debajo del horizonte. Por supuesto, el hecho de que fuese un astrónomo amateur el que, mientras observaba el cielo con su telescopio hubiese alertado a la Guardia Civil sobre el objeto, hacía improbable la confusión con el famoso Venus. Pero los datos astronómicos de esa noche lo hacían además imposible.

La fuente me sugirió, en este y otros casos, desechar junto a la explicación astronómica, posibles explicaciones aeronánuticas o meteorológicas. Así que me dirigí al Intituto Nacional de Meteorología para solicitar los informes meteorológicos de esa noche. El globo de sondeo meteorológico se había lanzado, desde el observatorio más cercano, a las 11 de la mañana, y había explotado horas antes del avistamiento. Por tanto tampoco era un globo sonda. Además, el informe meteorológico detalla las buenas condiciones climáticas de la noche, y la ausencia de fenómenos atmosféricos que pudiesen justificar la anomalía.

Con todas estas evidencias volví a insistir con la Guardia Civil, y esta vez hubo suerte, ya que puenteé al sargento V., tan poco dispuesto a colaborar, y me dirigí directamente a su superior. El Subteniente Miguel L. estaba mucho más sensibilizado que su subordinado con el fenómeno a causa de una experiencia personal. Según me relató, en su despacho del Cuartel de Sada, años antes, estando destinado en Asturias, él y varios compañeros habían protagonizado un encuentro cercano con un objeto desconocido, durante una patrulla rural. Victimas del nerviosismo ante aquel objeto, intentaron abrir fuego, pero sus fusiles se “encasquillaron” a la vez… De no haber sido por aquella experiencia personal, probablemente cuando el sargento Avelino V. le notifico que un ciudadano llamaba para reportar un OVNI, el subteniente le habría dicho que no hiciese ni caso. Pero D. Miguel L. ya había experimentado personalmente un encuentro con un No Identificado y por eso hizo que el sargento comprobase si realmente se avistaba algo desde las afueras del Cuartel, y que alertase a la torre de control de Santiago al constatarlo.

En ese momento, y tras recibir las ordenes de su superior, el sargento no tuvo más remedio que acompañarme al lugar exacto, en las afueras de la Casa-Cuartel, desde donde él y otros testigos observaron el mismo fenómeno que, presuntamente, estaba siendo detectado en ese momento en la pantalla de radar del EVA-10. Lo que yo ignoraba, en ese instante, es que el sargento estaba tomando buena nota de mi interés por el caso, y de mis investigaciones, para incluir esa información en un informe destinado al Servicio de Información de la Guardia Civil, de la 611ª Comandancia…

El EXPEDIENTE 891205 desclasificado… o no.
Supe, gracias a la fuente, que habían desclasificado el Expediente 891205 mucho tiempo después. Así que acudí, como tantas veces, a la biblioteca del Ejercito del Aire, en la madrileña plaza de Moncloa, para consultar el documento desclasificado. Al parecer mis gestiones en el EVA-10, la Guardia Civil, el Centro de Control de Santiago, el Instituto Nacional de Meteorología, etc, habían motivado que Defensa desclasificase ese expediente que, de no haber sido rescatado de aquel cajón en la Torre de Control de Labacolla por quien esto escribe, oficialmente no existiría. Sin embargo lo más interesante del caso estaba por llegar.

El expediente 891205 desclasificado por el MOA es un documento paupérrimo. Média docena de páginas en el que lo único destacable es el informe redactado por el radarista del EVA-10, aquel que según me dijo el oficial de guardia cuando visité la base no existía. No se detalla el testimonio de la Guardia Civil de Sada, ni del denunciante inicial, ni el detallado informe realizado por Eladio Tapia mientras se desarrollaban los acontecimientos. Tampoco se mencionan las anomalías experimentadas por los aviones que sobrevolaban la zona, comentadas en el informe de Tapia. Algún preclaro “escéptico” argumentó que seguramente los radares y el instrumental de los aviones estaban averiados y la guardia civil confundió Venus con un OVNI… No haré comentarios. Porque en este caso, como en la mayoría, hay otros factores de interés al analizar la historia de esos expedientes, que va más allá incluso del origen del OVNI reportado.
Y es que pese al Expediente 891205 desclasificado, mi fuente me alentaba a continuar insistiendo en la pista de la Guardia Civil. Su argumento no podía ser más simple y elocuente a la vez… Si estadísticamente el 90% de los avistamientos OVNI se dan en el contexto rural, la autoridad responsable de ese contexto, y a quien los ciudadanos denuncian en primera instancia una anomalía grabe, es a la Guardia Civil. Por tanto, el desconocido y aun clasificado archivo OVNI de la Guardia Civil es, quizás, el banco de datos sobre fenómenos anómalos más importante. La llamada de aquel astrónomo aficionado a la Casa-Cuartel de Sada, que desencadeno este expediente es solo un ejemplo.

Así que volví sobre mis pasos y seguí la línea de mando de la Guardia Civil hasta la 611ª Comandancia de La Coruña. Mi fuente tenía buena relación con el cuerpo, ya que desde el mismo año 92, y aunque pocos lo saben, se realizaron varias reuniones con miembros de la Benemérita con objeto de recopilar los informes sobre OVNIs que pudiesen existir desperdigados en sus archivos. De hecho, en Marzo de 1993 se publica en la revista oficial del cuerpo una encuesta sobre incidentes ovni protagonizados por agentes de la benemérita, firmada por dos conocidos ufólogos.

En relación a lo ocurrido en Sada-Santiago-Barbanza, si existía alguna información oficial inédita, solo podía encontrarse en el despacho del General de la 611ª Comandancia. El problema es que, como demuestran los sellos que preceden todos los informes OVNI oficiales de la Guardia Civil, estos expedientes continúan clasificados como confidenciales. Pese a ello, los consejos de mi fuente y una buena dosis de suerte, me permitieron acceder a varios informes sobre OVNIs que se conservan en dicha comandancia. Destaca entre ellos la nota informativa redactada en la Casa Cuartel de Sada en relación a este incidente. Estoy seguro de que los aficionados a la investigación comprenderán el entusiasmo del autor al poder acceder a estos documentos clasificados originales, no fotocopias, en los que encontramos informaciones sorprendentes.

En dicho informe, además de exponerse las circunstancias que rodearon el avistamiento, con mucho mayor detalle que en el Expediente 891205 desclasificado por el Ejercito del Aire, se detallan las gestiones realizadas por un tal Manuel Carballal, sus cartas, llamadas y pesquisas en el Cuartel de Sada, con reiterado interés. De ese documento, destinado al Servicio de Información de la Guardia Civil, se deduce que el redactor del mismo se tomó la molestia de averiguar quien era Manuel Carballal, cual era su relación con la investigación OVNI. ¿Investiga la Guardia Civil a los investigadores?

Pero hay más. Esa información estaba incluida en la respuesta a un requerimiento de la Dirección General de la Guardia Civil, que había solicitado informes sobre el caso, en base a las comunicaciones dirigidas a este estamento por el Centro de Estudios Interplanetarios, quienes había descubierto la existencia de este caso tras mis primeras investigaciones y, con muy buen criterio, habían acudido a la dirección de la Benemérita para pedir a los responsables, agilizasen gestiones para documentar el incidente.

Lo interesante es que, en dicho informe, se incluía una carta de D. Vicente Juan Ballester Olmos , en la que, por primera vez en la historia de una amarga polémica, se reconocía la existencia de un preacuerdo laboral entre los ufólogos civiles y el Ejercito del Aire, para asesorar la desclasificación OVNI en España. Aquella carta de Ballester Olmos, que encontré en el expediente del caso, era la primera prueba documental sobre lo que, hasta entonces, era solo un rumor… que a veces se usaba como injustificado insulto para con el sector mas racional de la ufología. Pero ¿en que consistió exactamente ese preacuerdo?

Aquella carta, además, reflejaba el reciente interés de la Guardia Civil por facilitarnos sus particulares “expedientes-X”. Un valiosísimo universo documental que hasta hoy ha pasado totalmente desapercibido por la comunidad ufológica, y sobre el que ahora disponemos, gracias a esta fuente, de valiosa información.

Así pues, lo que se inició con un comentario inocente de mi piloto, y que inicialmente los responsables del Cuartel de Sada y del EVA-10 negaron, ocultaba interesantes informaciones para nuestro conocimiento del fenómeno OVNI…

Cuando comenté con mi fuente, entusiasmado, el éxito de las nuevas pesquisas, que aportaban aun más datos sobre el incidente protagonizado por los radares del EVA-10, me sorprendió con una nueva revelación… “Pues ya tienes otro caso desclasificado por el MOA en el mismo EVA-10.

El Expediente 01MACEN93. Pero esta vez los testigos son militares, y el informe tiene 122 páginas”. Aunque esta es ya otra historia…
Manuel Carballal
EOC nº 54