jueves, junio 22, 2006

Victimologia de las estafas esotericas


Por Manuel Carballal

Una de las asignaturas que estudiamos desde el primer curso de criminología es la victimología. Según la definición que se hizo de esta ciencia en el 1º Simposio Internacional de Victimología, organizado por la Sociedad Internacional de Criminología en 1973, en Jerusalén, "victimología es el estudio científico de la víctima de un delito".Para los criminólogos la víctima tiene un gran protagonismo en el estudio de la llamada "pareja penal", esto es el delincuente y la víctima del mismo. Tanto es así que algunos autores aseguran que la responsabilidad de la víctima en cierto tipo de delitos puede ser igual, e incluso superior, a la del mismo delincuente. Así, los criminólogos hablan de víctimas predispuestas, atraídas, voluntarias, culpables, destinadas, etc.

Con el tiempo la victimología ha terminado por constituirse como una ciencia con cuerpo propio, que tiende a desligarse da la criminología. De hecho, si en 1973 la Sociedad Internacional de Criminología organizó en Jerusalén el primer Simposio de Victimología, en 1975 se constituyó en Bellagio el primer Instituto Internacional de Estudios sobre Victimología, en 1976 apareció la primera revista especializada: Victimlogy: an International Journal, creándose poco después la Sociedad Mundial de Victimología. Tanto el Consejo de Europa (en 1983 y 1985) como las Naciones Unidas (1985) han desarrollado iniciativas en este sentido, sin embargo, existe un tipo de delitos, en los que la víctima juega un especial protagonismo, que hasta ahora no han sido convenientemente tratados por los victimólogos; los delitos esotéricos.

Hacia una criminología esotérica
No debe extrañarnos la carencia de información victimológica que existe sobre los delitos esotéricos, en vista de la similar carencia informativa que existe sobre dichos delitos en si mismos. Son todavía muy pocos los policías, y menos aún los abogados, jueces o criminólogos, que se han ocupado a fondo de este tipo de delitos.

EOC ha publicado con anterioridad otros trabajos del autor sobre "criminología esotérica", y la investigación policial de estos temas , sin embargo nunca se había estudiado el papel de la víctima en este tipo de delitos. De hecho las publicaciones existentes sobre "criminología esotérica" en general son más que insuficientes.

Prácticamente sólo el célebre Comisario Antonio Viqueira Hinojosa, Jefe de Policía y profesor de Criminología, amén de ser el primer policía que empleó el término "criminalidad esotérica" en un artículo de la revista oficial del cuerpo hace años, se ha ocupado con detalle de este problema. Problema que, a medida que se acerca el fin de milenio, ocupa cada vez más a la policía. Sin duda, la razón que con más frecuencia hace llegar a una comisaría de policía denuncias relacionadas con cuestiones esotéricas u ocultistas son las estafas. Y de todas esas estafas las más frecuentes son las realizadas por el "timo del trabajito".

En 1995 tuve la oportunidad de dirigir un estudio, posteriormente publicado por la revista oficial del Cuerpo Nacional de Policía, en el que se analizaban las principales causas de denuncias por estafas esotéricas. Para ello fueron publicados una serie de anuncios en diferentes revistas, programas de radio, boletines, etc., especializados en temas paranormales, solicitando que quienes se considerasen estafados por un vidente se pusiesen en contacto con nosotros. De todos los sujetos que respondieron, por carta o teléfono, a este requerimiento, más del 60% afirmaban haber sido estafados por el "timo del trabajito".

En pocas palabras, esta estafa, la más practicada en España por falsos videntes, se produce de la siguiente manera. Un individuo (principalmente mujeres, con edades comprendidas entre los 30 y 50 años) acude a la consulta de un vidente (con más frecuencia cartomantes), angustiado por un problema concreto (principalmente por asuntos de salud o amor en un 36,5% de ambos casos, y cuestiones de trabajo o dinero en el 25% restante), tras la sesión de cartas, bola de cristal, I Ching, buzios, o cualquier otro sistema de diagnóstico mántico, se concluye que los problemas del consultante se deben a un mal de ojo. Inmediatamente se amedrentará a la víctima especificando que el hechizo que pesa sobre el es muy poderoso, y podrá incluso conducirle a la muerte (a él o a sus seres queridos). Y tras ese chantaje emocional, se recetará, como único remedio válido, una "trabajito" de magia que puede neutralizar el citado mal de ojo. Existen muchas técnicas, tanto psicológicas como mágicas (entiéndase aquí magia por ilusionismo), para hacer creer a una persona que ha sido víctima de un mal de ojo. Psicológicamente, el falso vidente solo se limita a reforzar las convicciones del mismo cliente que, con sus preguntas insistentes: "¿me ha dejado mi marido? ¿va a volver? ¿está con otra?", está indicando inconscientemente al estafador, cuál es el punto débil a golpear; "no volverá, porque tu tienes una envidia de otra mujer, te han mirado mal y tienes que hacer un trabajito para romper el embrujo...".

En cuanto al ilusionismo, en 1993 se denunció, y llevó a juicio, a la vidente, espiritualista y "parapsicóloga" (yo diría parasitó-loga) argentina Marisa Teresa Jiménez. Entre otras truculentas artimañas la bruja -dicho esto en el sentido más peyorativo-, utilizaba una vieja estrategia consistente en pasar un limón por el cuerpo del cliente al que, supuestamente, se le había echado un mal de ojo. Ante sus ojos la bruja -insisto en lo peyorativo-, cortaba el limón con un afilado cuchillo y ¡oh!¡sorpresa!, el interior del limón aparecía empapado en sangre. No había duda, un poderoso hechizo se había arrojado sobre el infeliz... En realidad la sangre no era tal, sino simple tinta roja que la bruja había inyectado al limón previamente, con una simple jeringuilla hipodérmica...

En aquel caso, los ilusionistas Ladislao Enrique Márquez y Enrique Carpineti, se ocuparon de repetir ante el Tribunal de Justicia los trucos que empleaba la falsa vidente para estafar a sus víctimas por el "timo del trabajito". No hace mucho, desde las páginas de esta misma revista desenmascarábamos a otro "vidente", también argentino, que utilizaba trucos de ilusionismo para encandilar a su clientela: Ricardo Schiariti.

Pero, ¿quiénes son los estafados? ¿quiénes son las víctimas? ¿se trata de amas de casa que buscan matar el tiempo libre? ¿Son acaso individuos de escaso nivel cultural? ¿Tal vez sujetos extraídos del contexto rural más humilde?. La respuesta es no. Entre los sujetos que se consideran estafados por falsos videntes, a los que yo haya entrevistado personalmente puedo mencionar personajes tan variopintos como la actriz Tete Delgado (protagonista de la serie El Super de Tele-5); directores de cine como Jacinto Molina; presentadores de Televisión Española como Isabel Borondo; humoristas, como Gila; artistas como Lola Flores, etc.

No, no se trata de su nivel social o cultural, no se trata de su estatus económico, ni de su sexo, ni de su edad. El estudio sobre el perfil de las víctimas potenciales de estafas esotéricas hay que buscarlo precisamente en la victimología.  En los últimos años el autor ha tenido la triste oportunidad de recoger numerosos testimonios de personas estafadas por falsos videntes. Víctimas de un cruel engaño que a veces les ha costado su dinero, otras su libertad, y en los casos más dramáticos hasta la vida...
El precio de la fe
Y como muestra un botón. En 1994 un equipo de televisión recorrió parte de la geografía española y portuguesa siguiendo la pista de varios estafadores esotéricos. La investigación y la producción eran responsabilidad del autor, y la realización de Gabriel Carrión. Fruto de aquel reportaje, que por cierto se emitió en el programa Secretos y Misterios de Tele-5, fueron varios testimonios directos de fraudes paranormales.

Luisa B., por ejemplo, es un ama de casa de 50 años. En 1993 acudió a una conocida vidente gallega, Geli, influenciada por los comentarios de una amiga. En esta caso era un problema de salud lo que motivó la consulta. La bruja pidió a Luisa ropa interior de toda la familia sin lavar, velas y otros objetos personales. Incluso llegó a visitar el domicilio familiar para realizar una "limpieza de energías negativas". Al final Luisa había desembolsado casi 100.000 pesetas, y sus problemas continuaban igual. No obstante, y a pesar de prestar su testimonio ante nuestras cámaras, Luisa B., continua creyendo en la videncia y la adivinación, y ha vuelto a frecuentar a profesionales del ramo.

Antonia Vázquez es una pequeña empresaria. Posee varios negocios, y uno de ellos fue el que motivó su consulta a un famoso brujo que ha mantenido consulta en muchas ciudades españolas; "Acudí a Papa Mustapha al ver su anuncio en el periódico -declaró Antonia Vázquez-. El mesón iba mal y empezábamos a tener problemas con las facturas. Él me dijo que me garantizaba al 100% los resultados de su hechizo, y me pidió sólo la mitad del dinero por adelantado. Si el hechizo no funcionaba no le pagaría el resto, y además me devolvería el dinero adelantado, así que me confié".

Papa Mustapha se anunciaba en varios diarios españoles de esta guisa: "Gran Mago Africano: Ayudo a resolver cualquier problema. Amor, Salud, trabajo, mejora de la persona y la situación financiera. Fortuna, invalidez, ceguera, alcoholemia, muscular, drogas, etc.".

Antonia Vázquez entregó al "Gran Mago Africano" casi 400.000 pesetas, y debería entregar otras 350.000 cuando su problema se hubiese resuelto, pero el tiempo pasaba y el negocio de Antonia continuaba en picado. Cuando quiso acudir a la consulta del brujo para reclamar su dinero, Mustapha había desaparecido con sus 400.000 pesetas, y con sumas similares de otros muchos clientes estafados, "pagando solo la mitad por adelantado"...

Por cierto, seguimos la pista del Papa Mustapha hasta Lisboa, desde donde huyó a Africa dejando tras de si una larga lista de estafados como Antonia, quién por cierto, continua frecuentando el mundo esotérico. Tanto Luisa B. como Antonia Vázquez decidieron dar el dinero por perdido y se abstuvieron de iniciar actuaciones legales. "¿Y si lo denuncio -declaraban las timadas- y me hecha un mal de ojo?". Tome nota el lector.

Casos ejemplares Este es un elemento interesantísimo de reflexión que se repite hasta la saciedad en las víctimas de estafas esotéricas; la abstención de presentar denuncia contra un vidente por temor a represalias mágicas. Obviamente esto es absurdo, ya que un falso brujo que recurre al fraude para simular poderes psíquicos, es porque no tiene ningún poder real, ni para bien ni por supuesto para hacer el mal. Y conste que algunas víctimas de estafas lo tendrían especialmente fácil para poner en conocimiento policial tales delitos. En Las Palmas de Gran Canaria recogimos un caso ejemplar en este sentido.

Carmen García (nombre supuesto), es una respetada madre de familia que, un buen día, tras una mudanza, se encontró una extraña imagen de una Cruz de Caravaca que, "milagrosamente" había surgido en la pared de su cuarto trastero. Atemorizada por el extraño "prodigio" consultó a varios videntes y adivinos que, uno a uno, desfilaron por su domicilio, detectando todo tipo de "energías negativas", y "malas vibraciones" que habría que exorcizar a través del consabido "trabajito".

Como en otros casos similares procedimos a medir, fotografiar y examinar la supuesta "teleplastia". ¡Oh, sorpresa!, no fue necesaria agua bendita para el exorcismo, bastó con un poco de alcohol y algodón. Miguel Blanco, que me acompañaba en este caso, hizo las veces de exorcista y desintegró la imagen, y con ella el embrujo, con tres golpes de algodón. La "prodigiosa" imagen se debía a la acumulación de polvo, que había dibujado el perfil de las juntas traseras de un armario, situado allí durante años, hasta la citada mudanza. El miedo, y la amenaza de una desgracia si tocaba la cruz, que habían fomentado los videntes, había hecho que Carmen dejase la "milagrosa imagen" tal y como la había encontrado, pagando diferentes sumas de dinero a los diferentes videntes, pero sin denunciar a ninguno. Lo más significativo del caso es que Carmen García es la esposa de un Comisario Jefe de la Policía en Gran Canaria... Pero hay casos más dramáticos.

El de Mercedes Cortés Cavero, aunque en otro aspecto, también es un caso ejemplar. Ante las cámaras de uno de mis programas de televisión relató con detalle su historia. Ella y su marido fueron víctimas de la falsa vidente Paula Dosanjos López, una portuguesa afincada en España y procesada por sus estafas recientemente, junto con su marido Alfonso Lorenzo. Como en tantas ocasiones la bruja realizó varios rituales, primero con unas chuletas aplastadas en la vía del tren, y luego visitó a sus "víctimas" en su propio domicilio para "medir las energías" que frecuentaban la casa.

Unos ritos con cera y plomo derretido en la cocina dieron el fatal diagnóstico; un mal de ojo se cernía sobre la familia. De no tomar medidas inmediatamente moriría el marido de Mercedes y su hijo. La "medicina" le costaría a Mercedes Cortés y a su marido, la friolera de 350.000 pesetas, aunque no llegaron a pagar completamente el tratamiento.

Más aún, Mercedes acusa a otra conocida vidente, Maite, de haberle estafado diferentes sumas de dinero a través del timo del trabajito, e incluso sugiere que Maite fue la responsable de la muerte de un amigo, que abandonó el tratamiento médico por indicaciones de la vidente-curandera. Pero Mercedes no solo cree en el poder de videntes y curanderos, no solo confiere crédito a adivinos y "parapsicólogos", sino que acepta que un ex-zapatero italiano ha sido estigmatizado por la Virgen de Fátima, y es el intermediario entre Jesucristo, los extraterrestres y los humanos. Porque Mercedes Cortés es la líder de una de las "arcas" (el Arca-3) del grupo contactista Nonsiamossoli, seguidores de Giorgio Bongiovanni.

Víctimas de sí mismas
El caso que mencionaba Mercedes Cortes, por desgracia, es demasiado frecuente. Enfermos que abandonan los tratamientos médicos, no por un tratamiento alternativo, sino por una promesa de curación milagrosa. Una promesa que, a veces, desemboca en la muerte del paciente. Y tengamos siempre presente que al menos un 36`5 % de los españoles que acuden a videntes -no hablo de curanderos ni sanadores- lo hacen por problemas de salud, que muchos videntes también achacan al "mal de ojo".

Pero no solo el abandono del tratamiento médico, por la creencia en el mal de ojo, puede provocar serios problemas de salud en el cliente. Hace poco se produjo un caso que, por anecdótico, acaparó la atención de la prensa nacional. Hacia las 21:00 del pasado 21 de marzo varios coches patrulla de la policía madrileña se personaron en el número 5 de la calle Jose Mª Roquero, en atención de una llamada a Comisaría. Al parecer -en la confusión inicial- un artefacto había hecho explosión en dicha dirección. Para sorpresa de los agentes de Policía, no se trataba de un zulo de ETA, ni de un comando del Grapo haciendo prácticas con bombas terroristas. El lugar de la explosión era el terreiro de un Pai de Santo: el vidente y santero Pai Jose.

La explosión se había producido cuando Pai Jose preparaba un ritual contra el "mal de ojo" basándose en pólvora y velas. En esta ocasión una llama llegó al bote de pólvora y provocó la explosión, que pudo haber costado la vida al vidente quien, con graves heridas, tuvo que ser internado inmediatamente en el servicio de urgencias de La Paz. Normalmente el vidente hacía este ritual en presencia del cliente. Si la explosión se hubiese producido en ese instante, o cuando Pai Jose, en pleno ritual "anti-mal de ojo", pasa un plato con pólvora por la cabeza, cara y cuerpo del cliente, es muy posible que hubiese sido el paciente que hubiese sufrido un verdadero "mal de ojos", de nariz, de orejas, y del resto del cuerpo, quemado por la pólvora inflamada...

En este caso el mismo Pai Jose fue autor y víctima al mismo tiempo. La causa, la creencia en que la pólvora podría limpiar el "mal de ojo". En otros casos, en los que víctima y autor son uno, el desenlace fue fatal. En Cataluña, por ejemplo, he tenido oportunidad de obtener numerosos informes policiales sobre casos de este tipo. En uno de ellos, durante el transcurso de un ritual en la playa a Yemayá, la diosa del mar del panteón Yoruba, el hijo de uno de los "iniciados" que participaba en la celebración, fue arrebatado por una ola, junto con las flores y ofrendas a la diosa, y murió ahogado. Pero sin duda, el caso más dramático se produce cuando la "víctima" del "timo del mal de ojo" no solo es víctima, sino que se convierte a su vez en delincuente.

En mi poder obra todo el expediente de la Policía Judicial de la 611ª Comandancia de la Guardia Civil sobre el caso del "asesino hechizado". Expediente que se inicia cuando, al filo de la media noche D. Carlos Caamaño Baña, vecino de Valladares (La Coruña) y propietario de una tienda-bar en dicha localidad, descubrió el cadáver de su vecina, Carmen Baña, al cerrar el bar y observar la puerta de la casa adyacente abierta. Inmediatamente llamó a la Guardia Civil. Fue requerida la presencia de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial, y un equipo formado por 4 guardias civiles, un sargento y un Capitán Instructor acudió al lugar de los hechos. En el domicilio de la víctima se encontraban ya el Juez de Instrucción y el Médico Forense que certificó la muerte, así como otros agentes de la benemérito, pertenecientes al cuartel de Serra de Outes.

Según los documentos policiales, la víctima había recibido ocho puñaladas por todo el cuerpo y un hachazo en la cara. Ese había sido el fatal desenlace de un absurdo caso iniciado por el maldito fraude del "mal de ojo".

José Martínez, el asesino autor del crimen, había visitado a varios videntes y adivinos, que aseguraban al joven coruñés que era víctima de un "mal de ojo" que le había echado una vecina "y habría que darle un escarmiento". Algunos de esos videntes sometieron a Jose a "limpiezas espiritistas", sesiones de Umbanda, etc., pero todo era inútil, "la bruja continuaba hechizándolo". Así que el joven decidió acabar con el maleficio asesinando de un hachazo en la cara y ocho puñaladas a la "meiga"... que, por cierto, también era cliente de algunos de esos mismos videntes...

Hacia una victimología esotérica
Uno de los objetivos principales de la Victimología Penal (ya que existe también una Victimología General que se ocupa de las víctimas de sucesos no penales, como catástrofes, etc.), es la llamada "prevención victimal". De la misma forma que el objeto de la criminología es estudiar y comprender al criminal para erradicar sus delitos, la "prevención victimal" debería intentar comprender a la víctima para así prevenir la victimización de la misma.

Una de las claves para comprender a las víctimas de estafas esotéricas probablemente se apunta en el estudio estadístico que realizamos en 1995. Una cuarta parte de las denuncias que llegaron a nosotros presentaban un mismo perfil; el sujeto -mayoritariamente mujeres- describía como había sido estafado, no por uno, sino por varios videntes. Las sumas estafadas oscilaban entre las 50.000 y 500.000 pesetas. Más de la mitad mantenían o nos pedían que mantubíesemos su anonimato. No estaban dispuestos a declarar ante un juez por temor a las represalias mágicas del brujo, y por temor a la familia que ignora en que ha gastado el dinero el estafado; y además, esto es lo más interesante, nos pedían que les recomendásemos un vidente "auténtico" para acudir a él...

A pesar de que su marido es comisario de policía, Carmen García tenía miedo a denunciar a los videntes "por si le echaban un maleficio", igual que Luisa B... Antonia Vázquez ha continuado frecuentando a videntes a pesar de que le estafaron casi medio millón de pesetas. Mercedes Cortés apoya a contactados y visionarios, aún después de sus malas experiencias con videntes... ¿Que significa todo eso?

Son varios los videntes profesionales (honestos, que de todo hay), los que me han comentado un mismo fenómeno. El hecho de que es el cliente quien ruega, suplica, implora, que se le haga un trabajito de magia porque es él quien está convencido de que ha sido víctima de un mal de ojo. El profesional solo ha de coger el dinero y hacer cualquier tipo de ritual o rezo que satisfaga la obsesión del cliente por el "mal de ojo". Puede que el "placebo" funcione, o puede que no, pero lo cierto es que en esos casos la tentación del "dinero fácil" es una golosina para el vidente. Y la víctima es parcialmente culpable, o al menos inductor, del delito. En pocas palabras. La creencia, ese incombustible motor de la vida humana, y la fe indiscriminada en el "mal de ojo", unido a una falta de "cultura esotérica" es la que propicia que cualquier individuo, sin diferencia de raza, estatus social o nivel cultural, pueda convertirse en víctima de una estafa esotérica. Víctima que, en ocasiones, es quien pide ese tipo de trabajo, propiciando con su actitud el fraude.

Y por desgracia, esa falta de "cultura paranormal" y esa creencia irracional es alentada por parapsicólogos, y expertos de todo el país, en lugar de luchar contra ella. Hace pocas semanas el programa de TVE-2 Línea 900, emitía un reportaje sobre los adictos a los videntes. En una intervención, el presidente de uno de las Asociaciones Profesionales de Parapsicólogos que actualmente proliferan en España "denunciaba" las estafas de algunos videntes por medio del "timo del trabajito", cobrando sumas desorbitadas, cuando un "trabajito" de este tipo -según él- puede costar "sólo" unas 30.000 o 40.000 pesetas. No. Una estafa no es menos estafa por ser menor el importe estafado. Precisamente una reconocida miembra de esas asociaciones profesionales de parapsicólogos, sin validez académica ninguna de ellas, es la que ostenta el record de estafas esotéricas en mi archivo: Marita de Oxun.

Merecería todo un reportaje analizar el caso de esta mujer que, según sus víctimas, ha estafado millones y millones de pesetas. Solo a una empresaria de Lugo, a la que engatusó con la fascinación de la religión afroamericana, y según el relato de la misma, le sacó más de 10 millones de pesetas. Entono desde aquí un mea culpa, ya que en 1993 Marita de Oxun participó en mi programa de TV Mundo Misterioso, desde el que se dio a conocer a muchos de sus futuros clientes.

En aquella ocasión, cuando Alex Orbito nos falló, acudimos a Marita de Oxun como invitada de urgencia, recomendada por los parapsicólogos catalanes de esas mismas "asociaciones profesionales". Recientemente llegaban a mi poder los expedientes policiales barceloneses sobre esta controvertida vidente. Como en casos anteriores, la mayoría de sus víctimas han continuado frecuentando otros adivinos. Si usted, querido lector, cree que tiene mal de ojos, acuda al oculista, no al ocultista, que es el que verdaderamente entiende de males de ojos. Lo demás son historias de "vampiros" y "fantasmas". Vampiros chupa-carteras, y fantasmas muy vivillos...

Manuel Carballal. Publicado en EOC n1 21

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