miércoles, septiembre 12, 2012

La Parapsicología y la Universidad en España. Mitos y realidad.

(Publicado en EOC nº 56)
  

El pasado mes de julio de 2007, y en el desarrollo del curso de verano “Religiones universales y sociedad mundial”, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED, celebrado en Mérida,  el profesor de sociología Javier Izquierdo impartió una conferencia titulada “OVNIs y clonación humana”. Lejos de afrontar aspectos míticos de la ufología contemporánea como las abducciones, los delirantes implantes alienígenas, etc, el profesor Izquierdo desarrolló conceptos antropológicos, como el de los “cultos cargo”, transpolándolos a la los modernos cultos OVNI. Ha sido la última vez en que los estudiantes universitarios podían encontrarse en un foro académico oficial con uno de los elementos fundamentales del estudio de los fenómenos anómalos. Pero por supuesto no ha sido la primera, ni será la última vez, que los sucesos paranormales visitan la universidad en España.

La parapsicología no es una disciplina universitaria
En una carta firmada, a finales de los ochenta, por D. Juan Ariño Ortiz, de la Secretaría General del Consejo de Universidades españolas al presidente de la Asociación Parapsicológica de la Comunidad de Madrid (APCM), D. Federico Sánchez, se responde a la pregunta concreta "¿Está previsto incluir la parapsicología en los estudios académicos de las universidades españolas?" lo siguiente: "Le comunico que entre las propuestas de titulaciones universitarias remitidas a información pública por la Ponencia de Reformas de Enseñanzas, no figura la relativa a los estudios de Parapsicología, sin que tampoco dicha disciplina sea objeto de materia troncal en las diversas titulaciones propias de este campo".

Se puede decir más alto pero no mas claro. En España no existen facultades, licenciaturas ni diplomatura universitaria oficial alguna en relación a la parapsicología. Pese a ello, algunas asociaciones privadas han difundido en los últimos años, publicidad en medios de comunicación especializados en temas paranormales sobre pretendidos cursos y titulaciones "universitarias de parapsicología" que son técnicamente un fraude, en tanto no poseen ninguna validez académica. En un documentado artículo publicado por el investigador y licenciado en Derecho D. Manuel Gómez Ruiz en EOC nº 5, nuestro compañero desmenuzaba, desde el punto de vista del Derecho, el engaño que representan tales "Universidades de Parapsicología" y "Facultades de Parapsicología", a nivel académico. 
 
Hecho esta aclaración, si debemos  reconocer que, numerosas universidades españolas han acogido cursos de verano, seminarios, talleres y otras actividades relacionadas con el campo de las anomalías. Eso sí, siembre vinculadas a facultades específicas, como la de Psicología, Sociología, Física, Periodismo, etc, a vicerrectorados de extensión universitaria, de estudiantes, etc.

Los fenómenos anómalos en la universidad española
Si nos remontamos a la década de los 70, encontramos sólidos precedentes de una colaboración abierta entre una universidad, y una asociación privada de investigación paranormal.  Por ejemplo, en el número 5-6 de la revista Psi-Comunicación, editada por la Sociedad Española de Parapsicología (S.E.D.P.), correspondiente  al año 1977, se  publica íntegro el discurso de Angel Vian Ortuño, rector de la Universidad Complutense de Madrid,  en el paraninfo,  con motivo de la clausura del  curso  de  parapsicología  1976 - 1977 organizado por dicha S.E.D.P.

Ese año, como otros, fue la Universidad Central de San Bernardo la que acogió la asamblea anual de miembros de la S.E.D.P., además de ceder algunas aulas para que, siempre de forma oficiosa, se realizasen los cursos de parapsicología de dicha asociación, con un amparo no oficial de la universidad madrileña. Con el paso de los años algunos importantes miembros de la S.E.D.P. terminaron por formar parte del claustro de profesores de la universidades como la Complutense, pudiendo utilizar los laboratorios de facultades como la de psicología, para realizar interesantes experimentos y estudios sobre algunos aspectos de los fenómenos psíquicos, como los Estados Alterados de Conciencia; la hipnosis, etc.

Las fotografías que ilustran aquella reunión en el paraninfo de la universidad madrileña, en las que reconocemos a personajes como el Ministro de Sanidad de la época, D. Enrique Sánchez de León; la Infanta Margarita de Borbón, etc, nos pueden ilustrar sobre la seriedad y prestigio con que contaban los “cursos universitarios de parapsicología” impartidos por la S.E.D.P. Todavía no  habían comenzado los chantajes, amenazas e intereses económicos, de asociaciones pseudocientíficas, como ARP o el Círculo “Escéptico”, por monopolizar dichos cursos  y, sobretodo  sus subvenciones.
 
Sin  llegar  al grado de compromiso     de    la Complutense otras muchas  universidades españolas  han cedido sus aulas a congresos, seminarios  o  cursillos sobre anomalías,   siendo   sin duda  la  Universidad de Granada  una  de las de mayor solera en este tipo de actividades. Desde finales del siglo pasado, la universidad granadina mantiene una ejemplar colaboración con la Sociedad de Investigaciones Biofísicas Betelgeuse, que ha organizado innumerables actividades en sus aulas. El Ojo Crítico ha informado puntualmente de muchas de ellas,   como   por   ejemplo  de  los   últimos    “Encuentros Parapsicológicos”, celebrados entre el 30 de abril y el 1 de mayo de 2006, que contaron con la participación, entre otros, de David Garcés, Paco Calahorro, Francisco Barrera, Paco Mañez y Javier Cavanilles, presentando estos últimos, en dicha universidad, sus desmitificadores estudios sobre las Caras de Bélmez, que un año después publicarían en forma de libro.
 
Otras universidades, como la de La Laguna, en Tenerife, han realizado experiencias similares. A principios de los 90 fue una de las primeras en acoger ciclos de conferencias sobre fenómenos anómalos, pasando por sus aulas personajes tan conocidos en este campo como Miguel Blanco, Enrique de Vicente, Manuel Carballal, etc, en el transcurso de ciclos de conferencias y seminarios de especial éxito de publico. Los foros, de hasta medio millar  de   personas,  que  se concentraban para participar  en      aquellas     jornadas universitarias, se  han  visto  menguar, con el paso de los años, hasta casi extinguirse, al apropiarse del control de los presupuestos  grupos pseudocientificos,  como  las  citadas,   que  se  presentan como    “expertos”   para  justificar esas  subvenciones.
  
Jornadas universitarias y cursos de verano
El viernes 26 de marzo de 1991, el vicerrector de extensión universitaria, y a la vez catedrático de arquitectura de la Universidad de La Coruña, organizaba la primera Jornada Universitaria sobre Fenómenos Paranormales en la Universidad de La Coruña, con la participación del Dr. A. Boavida, físico y adjunto a la cátedra de física de la Universidad Politécnica de Barcelona;  J. Antonio Fernández de Rota, catedrático de antropología en la Universidad de La Coruña; Fernando Valle-Inclán Alsina,  director del departamento de psicología de dicha universidad; el Dr. Fidel Vidal, profesor titular de psiquiatría en la misma, y Manuel Carballal, coordinador de la jornada en el campus de Riazor. A pesar de las presiones a que fue sometido el rectorado, por parte de las asociaciones pseudocientíficas citadas, para que suspendiese el acto, el éxito de público y el rigor del debate, impulso al vicerrector a sugerir la posibilidad de crear un taller permanente de parapsicología en la universidad gallega.

El modelo de jornadas universitarias, talleres, conferencias o debates sobre fenómenos anómalos, incluidos en las actividades de tal o cual departamento, cursos de verano etc, ha sido seguido por muchas otras universidades españolas. Por ejemplo, el 29 de octubre de 1999 fue la Universidad Politécnica de Madrid la que acogió una jornada sobre ufología, en su facultad de informática. Ricardo Campo, Pablo Villarubia, Josep Guijarro, y Manuel Carballal, moderados por Bruno Cardeñosa, debatieron acaloradamente sobre el fenómeno OVNI y sus implicaciones científicas. Pero esta fue sólo una de las jornadas dedicadas a los fenómenos anómalos, sectas, etc, que la Universidad Politécnica de Madrid ha acogido, en los últimos años, dentro de las actividades del SICIEMA (ver EOC nº 51). En este sentido, sin duda fue el curso de verano sobre OVNIs, celebrado en 1992, y dirigido por J. J. Benítez, el que mayor repercusión mediática alcanzó, y el que mayores presiones y chantajes supuso al entonces rector, Gustavo Villapalos, por parte de las organizaciones pseudocientíficas que exigían acceder a las subvenciones de la universidad, para organizar sus propias conferencias paralelas. Algo similar ocurrió en la Universidad de Santiago de Compostela, donde, entre el 30 de noviembre y el 3 de diciembre de 1992, se desarrollaron  unas jornadas sobre fenómenos anómalos, con la participación tanto de titulares del departamento de psicología, antropología,   etc,   como   investigadores   externos,   con   similar presión al rectorado a causa de tal audacia.
 
Otras universidades españolas han seguido ese modelo. En agosto de 1997, fue el centro universitario de la Rábida (Huelva) quien organizó un ciclo de conferencias sobre fenómenos anómalos, bajo el título de “América: Grandes enigmas”, en el transcurso de sus cursos de verano. Coordinaban el cursillo el meteorólogo Julio Marvizón y J. J. Benítez,  contando, entre otros, con la participación de Bruno Cardeñosa, Javier Sierra, Pablo Villarrubia o Ricardo Vilchez.

En otras ocasiones, como en el caso de la Universidad de Barcelona, la Universidad de Alcalá de Henares, etc, el hecho de que algunos miembros del claustro,  jefes de departamento o hasta catedráticos, sientan curiosidad personal por el campo de las anomalías, ha posibilitado que recursos, equipos y laboratorios universitarios españoles, haya sido testigo de fascinantes experimentos en el campo de la E.S.P., la hipnosis, los Estados Alterados de la Conciencia, etc. Es el caso del grupo Hipergea, en Barcelona o de científicos como el físico y geólogo Jose Luis Ramos Jácome, investigador del  Instituto Alonso de Santa Cruz,  de la Universidad de Alcalá de Henares,  y miembro también del grupo Hepta, coordinado por el Padre Pilón. Pese a quien le pese, existen cada vez más académicos interesados en la investigación científica de los fenómenos anómalos.

El último curso universitario de parapsicología
El último curso universitario de parapsicología en España se celebró en la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca el pasado marzo, dirigido por el doctorando Oscar Iborra. Para los 37 alumnos de psicología asistentes, y esto esto subraya la oficialidad del curso, este suponía 2 créditos de libre configuración en su calificación académica. Esto significa que, una vez licenciados, serán los primeros psicólogos españoles en cuya relación de materias se incluirá “Parapsicología Empírica”. En cuanto a las materias del curso estas han sido: definición del área, clasificación de fenómenos, psicología de las creencias en lo paranormal (tanto "creyentes" como pseudoescépticos), método de investigación (caso, encuestas, estudios de campo, experimental), análisis de casos espontáneos (características, incidencia, aspectos del testigo, etc.), inexactitudes del recuerdos, errores de atribución, sesgos del recuerdo, interpretaciones erróneas, etc., y todo aquello que desde la psicología puede explicar adecuadamente la ocurrencia de fenómenos "paranormales".
 
Iborra además dedicó algunas horas a los orígenes de la parapsicología; la creación de la SPR y el estudio en laboratorio. Además de analizar los experimentos de Rhine, repasaron temas como análisis de datos, diseño experimental, juicio crítico y meta-análisis. Y durante otra jornada se revisó la investigación reciente sobre ESP y PK; los experimentos del sueño en el Maimonides, los experimentos Ganzfeld, los estudios sobre visión remota y experimentos sobre precognición utilizando registros fisiológicos. También se incluyeron en el curso los estudios sobre micro-PK con generadores de números aleatorios, el Proyecto de Consciencia Global (prestando especial atención a sus críticas) y los experimentos de interacción mental con seres vivos (DMILS). Incluyendo un repaso a las diferentes teorias críticas que ha recibido la parapsicología. Para finalizar, durante otra jornada, se trataron las ECM, experiencias fuera del cuerpo, apariciones, poltergeist y, brevemente, el fenómeno de niños que afirman recordar vidas pasadas, prestando especial atención a los últimos descubrimientos en el área de la neurociencia cognitiva, aplicándolos a diferentes fenómenos. EOC fue aconsejado a los estudiantes universitarios como principal publicación critica española.

 
El negocio de las subvenciones universitarias
El 5 y 6 de diciembre de 1992, y con la colaboración de la Universidad de Valencia, se celebró el Iº Congreso Nacional de Parapsicología Científica. Coordinados por Vicente Moros, médicos como Mikel Garcia, Jose López o Manuel Berrocal, psicólogos clínicos como Javier Castillo o Antonio San Feliu,  o físicos como Eduardo Balanovski, con una dilatada experiencia en la investigación de los fenómenos paranormales en el laboratorio de la Bedford Collage de Londres, se dieron cita en el Colegio de Psicólogos y Médicos valenciano para debatir en profundidad sobre la parapsicología y sus enfoques científicos, con el apoyo de la Universidad de Valencia. Esta experiencia ha sido repetida en muchas ocasiones por el Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla, vinculado a la universidad homónima, gracias a las gestiones del Dr. Enrique Vila, recientemente fallecido.


Como  ocurrió en el curso de verano sobre OVNIs en la Complutense, la jornada universitaria sobre parapsicología en La Coruña, y sistemáticamente en todas las actividades universitarias sobre lo paranormal, inmediatamente asociaciones pseudocientíficas, como ARP, iniciaron gestiones para desmerecer el currículum de los científicos participantes en el congreso, ofertando su asesoría a Colegio  de Psicólogos en esta materia. Según la carta firmada por la directora de ARP Mercedes Quintana TODOS los PSICOLOGOS SERIOS que tratan lo paranormal pertenecen a MEO (Movimiento Escéptico Organizado). Dicho de otra forma, ningún académico, doctor o profesional que participe en un acto universitario sobre los fenómenos anómalos y no pertenezca a alguna de estas asociaciones pseudocientíficas es SERIO.
 
En casos como el de la Universidad Complutense o La Laguna, a esta oferta de sus propios “expertos SERIOS” siguieron presiones y chantajes en el rectorado hasta conseguir monopolizar los recursos universitarios para organizar sus propios congresos. Sin embargo, hasta la fecha ninguna asociación del MEO ha presentado ni un solo trabajo de investigación propio con el que justificar las lucrativas subvenciones que manejan desde que comenzaron estas presiones a los rectorados españoles que se atreven a tratar los fenómenos anómalos sin su consentimiento. Identificar a los responsables de estas “operaciones malayas” en el seno de la universidad española, desenmascarará a los jefes de departamento, titulares y claustros, que participan del negocio pseudocientífico del MEO. Ignoramos si por ignorantes o por que también participan de los lucrativos beneficios del timo.

 EOC

sábado, agosto 25, 2012

Manuel Carballal / Lorenzo Fernandez. DEBATE: ¿Hemos sido visitados alguna vez por extraterrestres?

Intenso debate sobre el fenómeno OVNI y la posibilidad o no de su origen extraterrestre en La Rosa de los Vientos

sábado, agosto 18, 2012

Nueva cuña radiofónica de El Ojo Crítico




Ayúdanos a difundirla en tu programa de radio o blog... Gracias.

martes, agosto 14, 2012

El OVNI de Petit-Rechain ¿Así se hizo el UMMO de la oleada belga?


(Publicado en EOC nº 68)

El pasado martes 26 de julio de 2011 la historia de la ufología internacional recibió uno de sus golpes más duros. El fin de una historia que comenzó 21 años antes…

Según el informe del caso, el 4 de abril de 1990 a 22:00, en  Petit-Rechain, cerca de Verviers, una pareja de novios, la Srta. S. y su amigo el Sr. P.M. (ambos de 18 años) observaron un objeto triangular en el cielo, con 3 focos en los vértices y un cuarto en el centro, a unos 150 m. de distancia. El joven P. M. tornero en una empresa local, tuvo tiempo de tomar su cámara, una Praktica BX20 SLR,  con Zoom 55/200 mm, cargada con un rollo de diapositivas de grano fino y alta sensibilidad (Kodak Ektachrome de 200 ASA), y tomar un par de fotografías del objeto, con una exposición de 1 segundo aproximadamente.
 
Según los testigos, que siempre permanecieron en el anonimato,  el incidente duro unos 5 minutos, y el objeto emitía un zumbido. El testigo, P. M. curiosamente solo tomó 2 fotografías durante el avistamiento. De las cuales solo en una se apreciaba con cierta nitidez el fenómeno.

Pericia
La foto de Petit-Rechain aparece al final de la oleada de OVNIs en Bélgica, cuando la SOBEPS, una organización privada, que había conseguido una colaboración directa de la Fuerza Aérea belga en la investigación del fenómeno, ya había documentado cientos de avistamientos, fotografías y filmaciones en todo el país. Así que el caso de Petit-Rechain solo venía a redundar en la casuística ya conocida. (objetos triangulares que volaban a baja altura), y que fueron reportados en una oleada que se prolongó de noviembre de 1989 a marzo de 1990. El detalle de que la Sra. S. y el Sr. P. M. nunca diesen la cara, parecía insignificante. Cuando la SOBEPS recibió la foto de Petit-Rechain, creían estar ante la evidencia gráfica de lo que cientos de testigos les habían descrito los meses anteriores. Craso error.
 
La imagen, avalada por la credibilidad de la SOBEPS, ha sido analizada (supuestamente) por numerosos científicos, académicos e investigadores solventes, como P. Ferryn, experto en el análisis de fotos de la SOBEPS; Prof. Marc Acheroy de la Academia Militar Real de Bruselas, hizo una análisis informático muy avanzado en 1990 (en VOB.1. P. 416-418 y VOB.2. Pp 234 a 240); Richard F. Haines, (Palo Alto, California) estadounidense especialista en psicología de la percepción en 1993; D. Soumeryn-Schmit, jefe de fotografía del Instituto Real del Patrimonio Artístico de Bruselas en 1993; François Alabanza (Fleximage, Arcueil) que  llevó a cabo un análisis por ordenador en 1993; o  A. Marion (CNRS, el Instituto de Óptica de Orsay)  que hizo un análisis en 2002….
 
La conclusión de la mayoría de los analistas, la inmensa mayoría inexpertos encuestadores OVNI, y que subestimaron el hecho de que se encontraban ante una evidencia tan anónima como las fotos de San José de Valderas, era que la imagen era auténtica. Y como ocurrió con el caso Valderas, la fotografía se convirtió en un ícono, reproducida en miles de artículos, libros y documentales. E incluso fue la portada de las dos monografías publicadas por la SOBEPS. Para los  belgas, como lo fueron las fotos de Valderas para los españoles, las imágenes de Petit-Rechain, eran un “caso perfecto”…    

El 5 de mayo de 1997, SOBEPS organizó una jornada de estudio dedicada a la fotografía conocida como  “el OVNI  de Petit-Rechain". Se llevó a cabo en la Academia Militar Real, para proporcionar una oportunidad para que todos los científicos que han estudiado esta foto para discutirlas. Participaron: Marc Acheroy, Bougard Michel, Brenig León, Clerebaut Lucien, Ferryn Patrick, François alabanza, el Sr. PM, que tomó la foto, Auguste Meessen, Schweicher Emil e Isabelle Stengers.  Al igual que ocurrió con el “VED” ummita, los analistas más entusiastas rubricaron un informe técnico que pretendía garantizar la autenticidad del fenómeno. Leemos en dicho informe:

Como primer paso, se realizó la observación visual de la película, después de haber extraído de su caché, y la transparencia de exploración con un escáner plano de Agfa T1200 DuoScan. Nuestros hallazgos coinciden con los de nuestros predecesores:

- El marco de la imagen es perfectamente claro y sin duplicación de esfuerzos, aunque se observó un marcado contraste con el aumento, lo que excluye la manipulación de la exposición doble o múltiple cuando se dispara.
- Parece difícil imaginar un truco hecho con un modelo u otro dispositivo similar. Esto será confirmado por el procesamiento digital (ver más abajo).
- Uno no puede imaginar una mejor edición de video o el uso de gráficos: las características de este tipo de imágenes no aparecen en la diapositiva, incluso, aumentando considerablemente el contraste.  Aunque uno no debe excluirse, parece muy probable que el panorama es bien analizado el de un objeto físico, visto contra un fondo de cielo, un objeto o nave original aún no identificados hasta la fecha.

En una segunda etapa, se realizó un análisis preciso de la diapositiva utilizando un escáner de película de 35 mm de Canon que ofrece una resolución óptica de 2720 puntos / pulgada, lo que equivale a un tamaño de píxel de menos de 10 micrómetros. Esta dimensión es mucho mayor que el grano de la película (en el rango micrométrico), pero mucho menos que los más pequeños detalles significativos incluidos en la imagen, que nunca es inferior a 20 micrómetros…”.

En sus conclusiones los analistas iban más allá, y como ocurrió con alguno de los estudios sobre el caso San José de Valderas, creían intuir una especie de “campo de fuerza” rodeando lo que solo podían calificar como “nave”: “La descomposición de la luminosidad de la imagen, tono y saturación muestra información más completa, sobre todo por parte de la saturación. Esta información se mejora de forma significativa mediante el filtrado de frecuencia y composiciones de colores. Los tratamientos nos han permitido identificar las direcciones preferidas, sobre todo en el halo que rodea al objeto (Fig. 8, 9, 10, 11). Estas direcciones se corresponden con la orientación de los pequeños granos de la luz, en la imagen, que forman una especie de conversión del movimiento alrededor de la nave, un poco como los copos de nieve atrapado en un remolino de viento. También se puede hacer la analogía con los granos de limaduras de hierro que se mueven a lo largo de las líneas del campo magnético de un imán. ¿Es la interferencia electromagnética, un proceso de ionización del aire? En ausencia de otros elementos, la naturaleza de este fenómeno es difícil de definir, especialmente ya que es difícilmente detectable en la imagen roja, verde y azul. Estas nuevas observaciones son particularmente interesantes, ya que parece probable que reforzar algunas teorías, como las ondas de plasma de la teoría iónica presentadas por Auguste Meessen, profesor emérito de la Universidad de Lovaina…
 
Sin embargo, la existencia de estas "líneas de fuerza" es un argumento contra la tesis de un truco, lo cual sería particularmente sofisticado. Además, no está claro por qué un falsificador se ha molestado en pensar y darse cuenta de un fenómeno complejo, especialmente porque no se nota, sin un sofisticado procesamiento de la imagen…”.

Conclusión
“El procesamiento digital que hemos hecho en Orsay en la diapositiva Petit-Rechain confirmó la mayoría de las observaciones existentes. También proporcionaron nuevos resultados sorprendentes sobre el halo de luz alrededor del objeto, que muestra un proceso de aparición del vórtice. La naturaleza del fenómeno físico correspondiente podría, según algunos autores, estar relacionado con el sistema de propulsión del vehículo particular…”.

Ante un informe tan contundente, resulta comprensible en entusiasmo de los ufólogos belgas y la correspondiente ira de los pseudo-escépticos del MEO (Movimiento Escéptico Organizado) que, como en todos los demás casos de la oleada belga, o cualquier otro caso OVNI, alegaban la teoría del fraude o la manipulación. Y lógicamente, como ocurre con los videntes que a comienzo de cada año lanzan las mismas profecías sobre desastres, accidentes aéreos, o la muerte de un líder político… solo es cuestión de tiempo que acierten.

Justo es reconocer que ya entonces el astrofísico de la Universidad de Lieja, muy cercana al lugar del avistamiento, Dr. Pierre Magain, demostró que era posible reproducir la foto de Petit-Rechain, realizando una maqueta con materiales muy simples. Obviamente en su prueba, no había restos de vórtices, líneas de energía ni nada parecido. Quizás porque su foto no fue analizada con el mismo entusiasmo y apasionamiento que se derrochó en la de Petit-Rechain o San José de Valderas…

Crédulos, creyentes, escépticos y negativistas
Como es habitual en estos casos, la notoriedad del suceso desató apasionadas polémicas entre crédulos, creyentes, escépticos y negativistas. Siempre siendo estos últimos los más viscerales en sus ataques, que con toda naturalidad pasan de la diferencia de opiniones a los ataques personales. Bélgica, como había ocurrido en España con el asunto UMMO, se convirtió en un campo de batalla. Los programas de radio y tv, la prensa y las publicaciones especializadas se llenaron de polémicas, ofensas, insultos… Todo a causa de la foto de Petit-Rechain…

A diferencia del MEO, la comunidad ufológica es plural, en incluso entre los analistas de la SOBEPS existieron voces críticas que desconfiaban de la autenticidad de la imagen, como la del investigador Franck Boittle, quien subrayaba las discrepancias en el relato de los dos testigos, la ausencia de detalles de referencia en la imagen, o la existencia de una sola  fotografía del objeto, a pesar de la duración del avistamiento.  Fue necesario que transcurriesen varias décadas para que, como en el caso San José de Valderas, alguien se confesase autor del fraude.
 
“Yo soy el autor del fraude”
El martes 26 de julio de 2011, 21 años después, por fin pudimos poner cara  (que no apellido) al Sr. P.M., autor de la foto de Petit-Rechain. Un ex tornero de la región de Verviers, que decía llamarse Patrick, aseguraba a una emisora local ser el autor de la foto OVNI más famosa de Europa, y añadía además que dicha fotografía era un fraude que había hecho, cuando tenía 18 años “para divertirse”. Resulta desconcertante que el tal Patrick acceda a aparecer en un programa de TV a cara descubierta y sin embargo continué manteniendo en secreto su apellido. Pero este detalle resulta tan insignificante para los pseudo-escépticos, como hace 21 años lo fue para los ufólogos de la SOBEPS.
 
En menos de 24 horas todos los medios pseudo-escépticos internacionales se hicieron eco de la noticia, reproduciendo en cientos de blogs, páginas web y foros, la confesión de Ledoux,  que todos creyeron sin exigir la menor prueba ante tan extraordinaria afirmación.  Como ocurre en todos los casos, los autodenominados escépticos creen a cualquier fuente que se atribuya un fraude paranormal, sin exigir ningún tipo de evidencia.

Patrick afirmaba haber hecho la fotografía fabricando una maqueta  triangular de polietileno  de unos 80 cm, a la que habría añadido tres pequeñas bombillas de linterna en los vértices, y una cuarta en el centro, alimentadas por una batería. Colgando la maqueta de un hilo había tomado la imagen que había convencido a académicos, militares y veteranos ufólogos. Todos burlados, supuestamente, por un joven tornero aburrido…
 
Inmediatamente el Dr. Auguste Meessen, uno de los físicos que habían analizando, y refrendado, la fotografía de Petit-Rechain decidió entrevistarse con el supuesto autor de la imagen, y ante las cámaras de la televisión belga, se produjo la reunión entre el supuesto autor del fraude, y una de sus víctimas. Patrick, sin embargo, no supo responder a las preguntas del científico. ¿No os recuerda a UMMO?
P: El modelo mide 80 cm y poner tres bombillas de linterna. Así que es muy pequeño en comparación con el modelo. Y yo os pregunto, ¿cómo explicar lo que aparece en la diapositiva?                            
R: No sé                                          
P: Por un lado las luces son bastante grandes. Por otro lado son diferentes, no se corresponden en absoluto a una bombilla pequeña ...
 R: Sí, no sé, no sé explicarlo. No tengo ni idea, no... 
P: Luego, en segundo lugar, en la diapositiva color, hay tres capas y fuimos capaces de separar lo que había en las tres capas y es muy diferente lo que había en las tres. En la capa roja, el objeto no aparece. En la capa de color azul, si que aparece... ¿Cómo se explica eso?                                  
R: No lo sé.                                               
P: Porque si tienes una linterna bombillas que da la luz blanca, que debe dar el mismo resultado...             
 R: No sé, yo no podría decir ...                         
P: Hay  algo más. Son los detalles de las estructuras de las tres luces (muestra las imágenes). Esto se corresponde con la luz más alta y vemos que hay una distribución de intensidades. No pudimos conseguirlo con un movimiento de la raqueta, ¿está usted de acuerdo?                                    
R: No sé, si usted lo dice...  

Así se hizo
 
En  su día, y tras obtener una confesión detallada del autor del fraude, el supuesto “escéptico” José Luis Jordán Peña, y su colaborador en el montaje, Vicente Ortuño, reprodujimos una maqueta como la utilizada por Jordán y Ortuño en el caso Valderas, acudimos al mismo lugar e intentamos reproducir,  paso a paso, el proceso que Jordán y Ortuño dicen haber seguido para la falsificación de las fotos OVNI más famosas de la historia de España. Nuestra investigación fue publicada en EOC nºs 50, 52, etc, recibiendo incomprensibles críticas de investigadores como J.J. Benítez.   

Aun a riesgo de recibir nuevamente las mismas injustas críticas, decidimos reproducir el proceso descrito por Patrick, en la elaboración de la foto de Petit-Rechain.
 
Para ello obtuvimos un panel de polietileno  de más de un metro cuadrado, recortando un triángulo de unos 80 cm.
 
A continuación utilizamos pintura negra para oscurecer la base de la “nave”.

Seguidamente perforamos 4 orificios en los que colocamos cuatro bombillas de linterna, de 3,5 voltios, en los tres extremos de la nave y en el centro de la misma.

En la parte superior, que no será visible en las fotografías, acomodamos la fuente de alimentación y los cables que conectan las bombillas con dicha batería.

También fijamos el sistema de sujeción  que nos permitirá sostener la maqueta suspendida en el aire, utilizando hilo de pesca.
 
Después realizamos varias fotografías utilizan-do diferentes exposiciones. Los mejores resultados se obtuvieron con una exposición de 1,3 segundos.

El efecto de “corrimiento” de la luz, obviamente, se origina por el bamboleo de la maqueta colgada de un hilo.
 
Tomamos  varias fotos manteniendo como referencia la luna y la vegetación  y que probablemente habrían sido suficientes para comprender que nos encontramos ante una maqueta. Pero Patrick miente al afirmar que tomó solo 2 fotos. Es imposible conseguir ese efecto casualmente. Así que le invitamos a mostrar las otras imágenes de la serie para demostrar su versión… o la maqueta que usó.
 
 
Una reflexión necesaria
Deberá ser el lector quien valore el resultado de nuestro experimento. ¿Demuestran nuestras fotografías que el OVNI de Petit-Rechain podía ser una maqueta? De ser así, ¿en qué lugar quedan los análisis científicos o militares que refrendaron la autenticidad de la foto? ¿Podemos confiar en los análisis “científicos” o “académicos” de las evidencias que compilamos durante nuestras investigaciones? Y si no es así ¿Qué nos queda? ¿Cómo avanzar en el estudio de las anomalías si no podemos confiar en los análisis de las que suponemos autoridades científicas?
 
Obviamente el fraude de Patrick, como el de Jordán Peña, ha supuesto un nuevo duro golpe para la credibilidad de toda la ufología. Necesario es que hagamos autocrítica y reflexionemos sobre que hemos hecho mal. Porque, por desgracia, intuimos que los fraudes, engaños y estafas continuaran multiplicándose en el futuro.                           

Manuel Carballal

domingo, julio 01, 2012

Manuel Carballal y Jesus Callejo. Debate: ¿Existe vida despues de la vida?


Debate en La Rosa de los Vientos, entre Jesus Callejo y Manuel Carballal: ¿Existe vida después de la muerte?

sábado, mayo 26, 2012

OVNIs e Hipótesis Extra Terrestre: Una reflexión lógica


(Publicado en EL OJO CRITICO)




Valle de la Tranquilidad. Luna


Dos ufologos selenitas, investigan un caso OVNI en la Luna. "¡Tenemos el caso perfecto -dice entusiasmado J.J. Platillez- fijate, el Radar Militar de Valle Tranquilidad detectó un eco no identificado, y un pastor selenita tomo esta foto".
Iker Marcianez observa la fotografia en la que se ve un objeto alargado, rodeado de cuatro circulos, y con dos apendices de cuatro patas, y sendos cuernos, en la parte delantera... 
-No se J.J. -replica- esta foto es muy borrosa, no es definitiva, y el eco de radar podría ser otra cosa...
-No seas tan esceptico, fíjate en estas huellas en el terreno... Dos surcos paralelos perfectos, rodeados de cuatro bandas de profundas huellas con forma de herradura, impresos en el terreno...

Marcianez, continúa dudando, y con ello aviva la ira de su apasionado colega. -No se... hay algo que no encaja...

 J.J. insiste irritado. 
-¿Pero que mas quieres? Hemos analizado estas muestras biologicas descubiertas en el lugar del aterrizaje, y ese pestilente olor, y el analisis de las boñigas vacunas no se corresponde con ninguna especie existente en la Luna. Es irrefutable que esta nave no pertenecía a nuestro mundo...

¿Mostrarían esas "evidencias" que es posible viajar a la Luna en un carro de vacas...?





En agosto de 1992, y durante mi participación en el Curso de Verano sobre OVNIs organizado por la Universidad Complutense de Madrid, ofrecía públicamente un millón de pesetas a quien pudiese aportar una sola prueba de que una astronave extraterrestre haya visitado la Tierra alguna vez. La oferta sigue en pie...


Sin embargo, habría que matizar el concepto de "prueba". En la actualidad, los OVNIs, y demás aspectos del mundo del misterio (magia, misterio, ocultismo, parapsicología, etc.) se han convertido en una apabullante moda. Diariamente somos asaltados por titulares de prensa, o programas de radio y televisión que afrontan, de forma escandalosamente superficial el fenómeno OVNI. Quienes somos entrevistados con cierta frecuencia en esos programas hemos de soportar por enésima vez la inevitable pregunta: ¿Y de verdad hay pruebas de que los OVNIs existen?

Lanzado este interrogante, el entrevistado suele apresurarse a esgrimir como argumento las miles de fotografías y filmaciones, las huellas de aterrizajes, las detecciones en radares, los encuentros con humanoides, los "ovnis en la Biblia", etc.

Todos los interesados en el fenómeno OVNI sinceros con nosotros mismos sabemos que un alto porcentaje de los casos reportados al investigador tienen una explicación convencional. Todos sabemos que, con frecuencia, aviones, meteoritos, inversiones térmicas o similares son OVNIs para testigos inexpertos (y obsérvese que digo "son OVNIs" y no "son confundidos con OVNIs").

En cambio, todos sabemos igualmente que existe un reducto de casos, sólidamente documentados, de reputados testigos, confirmados físicamente, que escapan a casi toda explicación fácil. Esos casos, que suponen la viga maestra del fenómeno OVNI, suelen aportarse como las "pruebas" de que los extraterrestres existen. Y digo "extraterrestres" y no OVNIs porque, por suerte o por desgracia, las discusiones sobre ufología limitan la gran riqueza intelectual y filosófica del fenómeno a la HET (Hipótesis Extra-Terrestre).

Cierto es, todos lo sabemos, que algunos OVNIs han sido detectados en pantallas de radar y sonar. También es cierto que algunos aterrizajes de OVNIs han dejado huellas de pasto chamuscado, marcas de su tren de aterrizaje, o hasta un incremento radiactivo; incluso existen casos documentados del avistamiento de tripulantes antropomorfos asociados a los OVNIs. Esos "ufonautas" incluso han tenido contacto, aparentemente, con algunos afortunados y desafortunados testigos. Algunos abducidos presentan desagradables cicatrices y heridas en sus cuerpos como prueba de los "análisis médicos" a los cuales han sido sometidos dentro de las naves. A veces familias, pueblos y ciudades enteras han sido testigos de un macroavistamiento. Y hasta en la Biblia u otros "libros sagrados" similares se recogen incidentes de este tipo: la visión de Ezequiel, la destrucción de Sodoma, etc. Hasta hay autores que se remiten a restos arqueólogicos como las "Pistas de Nazca" o los cráneos con "agujeros de bala" prehistóricos, para demostrar la presencia de extraterrestres. Bien, pues en mi opinión, todas estas evidencias de la indiscutible realidad de los OVNIs (radares, huellas, cicatrices, etc.) apuntan precisamente a todo lo contrario; a que ningún OVNI es una nave extraterrestre...


Hace ya años que manifiesto mi pesar por la falta de "pensadores" de que adolece la ufología, tanto como de la saturación de "coleccionistas de casos". De poco sirve amontonar expedientes en los archivos ufológicos si no reflexionamos y emitimos conclusiones sobre dichos casos.


En mi humilde opinión, la observación de la casuística OVNI debería haber concluido tiempo atrás con la HET clásica que tanto han defendido los ufólogos tradicionales y que tanto han utilizado los escépticos para combatir el fenómeno OVNI en general.


La reflexión lógica sobre esas pruebas ufológicas, a mi juicio, debería conducirnos a la conclusión de que jamás una astronave extraterrestre visitó la Tierra. En principio, de ser extraterrestre el origen de los OVNIs, estos no serían astronaves. Y de ser aeronaves (esto sería lo correcto ya que, salvo los casos de astronautas, son avistadas en el interior de la atmósfera) no serían extraterrestres...


De aceptar el origen interestelar o intergaláctico de los OVNIs (a menos que supongamos habitado algún planeta de nuestro sistema solar) hemos de detenernos a meditar lo que ello implica.

Las distancias entre estrellas (no digamos ya galaxias) son tan descomunales que resulta difícil concebir que la luz tarde un año en recorrerlas. Una astronave difícilmente podría desarrollar una velocidad de crucero que permitiese viajar desde Alfa Centauro (la estrella vecina a nuestro Sol que, por otro lado, no reúne las condiciones medioambientales mínimas para la vida orgánica) en el transcurso de una generación. Todos sabemos que una velocidad superior incrementaría proporcionalmente a la aceleración, la masa de la nave. Físicamente, es imposible que un cuerpo sólido, metálico, una astronave en definitiva, se acerque siquiera a la velocidad de la luz. ¿Cómo entonces imaginar un platillo volante que recorra 8.7 años-luz entre Sirio y la Tierra? Un desplazamiento desde esos remotos lugares del Cosmos implicaría una tecnplogía que rayaría lo sublime. Las inteligencias extraterrestres deberían neutralizar la masa de sus objetos, tal vez desintegrarse y volver a integrarse; tal vez convertirse en fotones que viajen en la misma luz, tal vez "pliegues del espacio", otras dimensiones... En definitiva: el desplazamiento habría de ser mucho más fantástico y "etérico" que una máquina metálica, y desde luego, nada que tenga parecido remoto con nuestra tecnología astronáutica.



Cierto es que los OVNIs dejan pastos quemados en algunos aterrizajes. Pero si existe un pasto quemado, chamuscado, es porque se produce una combustión, ¿y acaso pretendemos que los motores de los OVNIs son motores de combustión?, ¿Intenta el ufólogo argumentar que los OVNIs son astronaves a gasolina? De ser así, no es de extrañar que se pegasen el gran castañazo cósmico en Roswell...

¿Cómo una tecnología tan fantástica puede tener fugas radioactivas? ¿Utilizan pilas atómicas los OVNIs? Tal vez los contactados, normalmente ecologistas, deberían replantearse sus opiniones al respecto.


¿Y las huellas de "patas", escalerillas o trenes de aterrizaje? Imagino que si tienen un sistema hidráulico para desplegar el tren de aterrizaje que efectivamente deja huellas, tal vez posean también embrague, cambios de marcha y hasta algún tipo de batería de arranque.

Aceptando por un momento los casos más documentados de abducción, ¿cómo un examen extraterrestre a un humano puede dejar cicatrices? ¿cómo podemos siquiera plantearnos que una tecnología capaz del milagro de realizar un viaje a años-luz, utilizará jeringuillas hipodérmicas, tijeras o agujas? Ya en nuestros hospitales modernos la tecnología quirúrgica supera con creces las descripciones de los Hill, Walton, Zanffreta o Hikson.


Todos estos hechos me llevan a una pregunta; ¿Sería razonable que tras el alunizaje del Apolo XI, Amstrong se bajase del módulo en un carro de bueyes para tomar las muestras con un rastrillo de madera y una cesta de mimbre? Pues igual de incoherente es el fenómeno OVNI para la HET convencional.


¿OVNIs detectados en radares? Reflexionemos un instante. Si los proyectos Stealth de invisibilidad al radar son efectivos desde hace 25 años (probablemente más), ¿cómo es posible que la inconcebible tecnología que hemos de suponer a una astronave extraterrestre no sepa absorber las emisiones de radar? Al contrario, yo opino que si un OVNI aparece en un radar primario (ni hablar de los radares secundarios), evidentemente no es extraterrestre. A exepción de los meteoritos de la atmósfera, claro.


A menos, naturalmente, que todo el fenómeno OVNI sea un vasto teatro en el que los testigos e investigadores seamos títeres de una inteligencia "daimónica". Pero esa posiblidad implica terribles planteamientos filosóficos que aterran al ufólogo "científico".


Pero continuemos. Para que el ser humano presente esta apariencia antropomorfa se han necesitado millones de años de evolución biológica adaptándose al medio ambiente de la Tierra. Medio ambiente condicionado por millones de factores -presión y densidad atmosférica, distancia al Sol, composición del aire, etc.- Si sólo uno de esos factores hubiese variado, por ejemplo, la distancia al Sol, no seríamos como somos. Ni siquiera seríamos. ¿Por qué entonces los ufonautas son, habitualmente, tan sospechosamente similares a los hombres? ¿Cómo poodemos suponer que la "lotería" que nos tocó en la Tierra, para sincronizar infinidad de factores biológicos, se repita con tanta alegría por todo el universo?

En mi humilde opinión, resulta aberrante plantear los OVNIs como máquinas metálicas extraterrestres. Si son máquinas metálicas (y muchos lo son como los aviones, helicópteros, satélites o prototipos secretos) dudo que sean extraterrestres; y si su origen es extraterrestre (o paraterrestre) dudo que sean máquinas metálicas.




¿Y qué pasa con los OVNIs del pasado?, suelen argumentar los defensores de la HET cuando hago estos planteamientos. Una mínima reflexión lógica sobre algunos "clásicos astroarqueológicos", arroja demasiados interrogantes incompatibles con la HET clásica.


Las "pistas" de Nazca ¿aeropuerto alienígena? Personalmente tengo muy claro que los escurridizos OVNIs no precisan de pistas de despegue. Su asombrosa capacidad aeronáutica deja claro que aterrizan y despegan de donde se les antoja.


El cráneo de Broken Hill y demás "agujeros de bala prehistóricos". Sin comentarios. Dudo que un extraterrestre capaz de viajar por los "agujeros de gusano", neutralizar el incremento de su masa o atravesar mundos paralelos, llegue a la Tierra con una escopeta de cartuchos.


¿Y qué decir de los "OVNIs bíblicos"? Cualquiera de los temas expuestos merecería una larga reflexión, pero el de los OVNIs en los libros sagrados más que ninguno. Hasta el momento, todos los autores que conozco, que han tratado el tema de los OVNIs en la Biblia, el Corán o los Vedas han adolecido del mismo, a mi juicio, error; aceptar los textos como literales. Hasta 1943 no existió una Biblia en castellano traducida directamente de los textos hebreos y griegos, y hasta 1920 no se editó una Biblia en español (a cargo de Don Carmelo), traducida de la Vulgata de San Jerónimo (traducción del latín y no de las lenguas originales). Hasta ese momento, los textos han sufrido en 2.000 años todo tipo de manipulaciones, añadidos, mutilaciones, adaptaciones culturales, etc. Sólo los exégetas, auténticos expertos en el texto bíblico, su contexto social y cultural y el origen de cada relato, comprenden la enorme complejidad de cada episodio, que por supuesto no tiene nada de transcripción literal de un hecho. La mítica "Nueva Jerusalén que desciende del cielo" (Apocalipsis 21, 2), por citar sólo un ejemplo bastante popular de "OVNI bíblico". 
 
Pero cualquier exégeta, incluso cualquier teólogo, sabe que el concepto alegórico "Jerusalén" o "Nueva Jerusalén" es utilizado infinidad de veces en el Antiguo y Nuevo Testamento con significados muy dispares; igual que "gehena", "familia", etc. Probablemente, si los astro-arqueólogos tuviesen una mayor formación exegética o al menos teológica, sabrían discernir con mayor veracidad los textos alegóricos, proféticos, escatológicos y pseudo-históricos de los libros revelados.


Otro ejemplo clásico es la visión de Ezequiel. El ingeniero norteamericano J.F. Blumrich incluso llegó a realizar una recreación tecnológica de la mística visión del profeta que se ha convertido en un ejemplo clásico (con la garantía de un técnico de la NASA) de tecnología alienígena en el Antiguo Testamento. Pero todos los que conocemos el diseño de Blumrich, que convierte los "cuatro vivientes" de Ezequiel en una nave de 4 hélices, tren de aterrizaje de sistema hidráulico y ruedas, etc., deberíamos pararnos a reflexionar. ¿Cómo es posible que los extraterrestres, que viajan a través del universo, aún utilizasen autogiros? Ciertamente incomprensible. Por supuesto, para especular sobre todos estos enigmas del pasado, siempre nos queda la Atlántida...


Con todo lo expuesto quiero compartir con el lector mi profunda turbación. Tras años de intensa investigación, me consta plenamente que el fenómeno OVNI es un hecho incuestionable. Con atormentado desconcierto observo los hechos, pero la reflexión lógica me impide aceptar la HET clásica como inviable para explicar los OVNIs.


Pero ¡ATENCION!; todas estas reflexiones no van en detrimento del enigma OVNI, sino todo lo contrario. Lo que podrían parecer argumentos contra el fenómeno no son sino avales a su realidad.


Habitualmente los "escépticos profesionales" atacan la ufología basando todos sus argumentos en que los extraterrestres no pueden venir a la Tierra. Y minimizando el enigma OVNI (mucho más profundo y complejo) al limitarlo a la HET, sentencian: "Los OVNIs, o son astronaves ETs, o no lo son. Por lo tanto, no son".


En mi opinión, efectivamente los OVNIs no son astronaves extraterrestres, pero resulta incuestionable que SI SON. A partir de este punto se abre un sinfín de fantásticas posibilidades a cual más increíble: manifestaciones descoocidas de fenómenos naturales, inteligencias de mundos paralelos, fenómenos místicos, manipulaciones terrestres...


Estas fantásticas posibilidades no influyen en la manifestación del fenómeno OVNI (que persiste al margen del ufólogo), pero sí escaparían a los habituales argumentos escépticos que, a través de la estrategia de hacer sinónimo OVNI-nave ET, pretender anular el enigma al argumentar algo lógicamente obvio; que los No Identificados probablemente nada tienen de astronaves alienígenas.

Tal vez si en lugar de tantos "coleccionistas de casos" existiesen más pensadores, artífices de una "filosofía de la ufología" sin sentido como la HET clásica (comprensible como proceso deductivo en los años 40-50, pero no ahora) habrían dejado de entorpecer la investigación OVNI hace años. Mi reto de la Complutense continúa en pie...

Manuel Carballal
(Extraido de "La ciencia y el misterio". Ediciones Contrastes, 1995)