lunes, julio 08, 2013

Manuel Carballal y Lorenzo Fernández CRONICAS DEL MISTERIO nº 40: LOCOS POR LOS OVNIS

Manuel Carballal y Lorenzo Fernández CRONICAS DEL MISTERIO nº 40: Locos por los OVNIs


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viernes, julio 05, 2013

Entrevista a NATALIA CARDENAS: EDELWEIS, EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS NIÑOS



 
Publicado en El Ojo Crítico nº 73

El 1 de septiembre de 2013 se cumplirá el 15 aniversario del asesinato de Eduardo González Arenas, alias Eddie, el líder de la secta Edelweiss.  Aquella mañana Juan Martín García, compró un gran cuchillo jamonero en una tienda de “Todo a cien”. Probó el filo en un bar cercano, y se encaminó al encuentro de Eddie. Lo degolló de un tajo en la terraza de una cafetería de Santa Eulalia (Ibiza), donde Eduardo González se había ocultado tras cumplir solo seis años de los 168 a que fue condenado tras el mediático juicio a la secta Edelweiss, que traumatizó a la opinión pública española en 1991. Eduardo González, uno de los españoles fascinados por el fenómeno OVNI durante las oleadas de los años 70, engatusaba a niños de corta edad, haciéndose pasar por el príncipe extraterrestre Alain, llegado del planeta Nazar, y  utilizaba trucos de ilusionismo para aparentar poderes sobrenaturales. Con la promesa de una evacuación al planeta Delhais, tras un inminente Apocalipsis en La Tierra, seducía a los menores para tener relaciones homosexuales. Los más convencidos llegaban a grabarse a fuego en la axila el símbolo de UMMO: )+(. Entre ellos Ignacio, hijo del famoso sociólogo Amando de Miguel…  
 
Editorial Shepa acaba de publicar “Yo jugué con un asesino”, primera novela de la periodista Natalia Cárdenas. Cárdenas fue vecina y compañera de juegos infantiles de Juan Martín García, Juanito, el asesino confeso de Eduardo González, y en tras una investigación periodística reconstruye la historia no contada de aquel crimen, y de la secta Edelweiss. EOC la ha entrevistado en exclusiva. 

A pesar de que su historia fue portada en toda la prensa nacional, muchos lectores jóvenes quizás no recuerden el caso Edelweiss ¿Cómo resumirías la personalidad de Eduardo González y la secta que lideró?
Eduardo destacaba por su carisma, tenía don de gentes y mucha seguridad en sí mismo. Sin embargo, debajo de esa apariencia impecable sufría lo que la psicología popular llama ‘Síndrome de Peter Pan’. En el libro comparo a Eduardo con El Flautista de Hamelin, pero en lugar de tocar la flauta derrochaba su creatividad contando cuentos sobre extraterrestres, él mismo se creó un personaje alienígena y se sirvió de ello para engatusar a los niños y fundar Edelweiss. La secta  que lideró en apariencia se trataba de un club de montaña al estilo boy scouts pero en las trastienda se desató el más oscuro de los pasatiempos para los adultos, el abuso de menores de edad después de manipularles mentalmente y convencerles para someterse a ellos. 


Aunque Eduardo González se ha hecho un lugar en la historia como un pederasta homosexual, en tu libro mencionas varias relaciones heterosexuales, e incluso varios hijos del Eduardo González con diferentes parejas, como Julia, la nieta del dictador dominicano Trujillo ¿Cómo es posible?
Porque él en realidad se declaraba bisexual, lo que pasa es que desconfiaba de las mujeres. Por eso imponía una norma a sus chicos sobre las mujeres y les prohibía tener relaciones con ellas hasta alcanzar una edad concreta. Eduardo no tenía pluma, su homosexualidad iba más encaminada al placer que le producían las relaciones con niños. De hecho los prefería de corta edad, cuando ya alcanzaban la adolescencia los ascendía dentro del club y pasaban a convertirse en sus recaudadores de niños, monitores de cara a la galería. 

De hecho uno de los episodios más duros de tu novela, es la recreación de los primeros contactos sexuales de Eddie con su hijo Iván…
Efectivamente en cuanto Julia Trujillo se dio cuenta de lo que Eddie, como le llamaban por aquel entonces en el Madrid de la Transición, le hacía o podía llegar a hacer a su bebé de pocos meses le abandonó. En cierto modo, creo que él veía  las mujeres sólo como una vía para tener hijos. Es duro tratar de comprenderlo pero Eduardo no consideraba que estuviera haciendo nada malo.

“Rangers”, “Boinas Verdes”, “Camisas Pardas”…  A pesar de que mediáticamente la historia de Eddie González pasó a la historia como el Caso Edelweiss, en tu libro desmenuzas con detalle el organigrama de sus organizaciones, tanto la Guardia de Hierro como los Doberman.  ¿Podías dibujarnos la complejidad de los grupos y subgrupos que estructuraba con los niños, en función de su complacencia a sus deseos sexuales?
El guión que él seguía era la temática militar que tanto había mamado en casa con su padre. De ahí que en cuanto el grupo primer grupo empezó a crecer, y lo hizo pronto porque sus acampadas ‘extraterrestres’ se hicieron muy populares, se basó en una norma muy simple: Ascender a los más fieles y premiarles con tareas de responsabilidad. Pasaban los años, los niños crecían en edad y número, así que los mayores pasaban a distinto grupo según el grado de fidelidad que le demostraban. Un grupo era la cara visible, los que realmente organizaban excursiones, auténticos montañeros que ya no querían participar en las orgías, pero como él los necesitaba no se metía con ellos. Después otro grupo se encargaba de tantear a los nuevos miembros, otros captaban nuevas y jovencísimas caras para que se apuntaran a las acampadas. Sin duda su grupo más potente en Madrid fue La Guardia de Hierro,  el ‘germen de Edelweiss’. Sobre las relaciones cuanto mayor se hacían menos le atraían y tampoco le gustaba mucho repetir, por eso se extendió tanto que llegó a fundar este sistema de campamentos en otras ciudades españolas. A veces incluso los de la Guardia de Hierro ‘estrenaban’ a los chicos en temas sexuales para preparárselos a Eddie. Los Doberman era su versión alternativa de los noventa cuando ya estaba en Ibiza tras salir de la cárcel y procuraba ser más discreto de lo que lo fue en Madrid.

¿En qué consistía la fantasía del Príncipe  Alain,  del planeta Nazar, y su mesiánica promesa de una evacuación al planeta Delhais?
Así se presentaba él, como el Príncipe Alain venido del lejano Nazar, se inventó el personaje y era muy consciente de su mentira, inspirado por el boom paranormal de los años 70-80 en la prensa, el cine y la literatura sobre ovnis e invasiones alienígenas. El Príncipe Alain anunciaba a los niños que venía para salvarles de la hecatombe mundial que se aproximaba, Nazar ya había caído y lo próximo sería la Tierra. Su historia le sirvió para picar en su curiosidad. Sabía muy bien que decir a los niños para convencerles de que le siguieran y sólo aquellos que demostraran una absoluta lealtad se ganarían el puesto en la nave espacial que los llevaría a Delhais, un planeta habitado sólo por niños, sin adultos ni normas ni problemas. Tenía tanta imaginación que hasta llegó a ganar algunos concursos de relatos con estas mismas historias.

Llama la atención que Eddie González, como otros líderes sectarios, utilizase trucos de ilusionismo y “juegos” como la OUI-JA para convencer a los menores de sus poderes sobrenaturales. ¿Hasta qué punto resultaban convincentes para los niños?
Algunos no se lo creían y dejaban  de ir a las acampadas, otros dudaban pero ante los engaños orquestados por los compinches de Eddie para representar escenas ‘mágicas’ caían rendidos. Influía también que no se portaba como un adulto con ellos y les daba alcohol entre otras cosas anulando sus capacidades. También jugaba con ventaja porque buscaba el punto débil de los niños, sí habían perdido a un padre si tenían algún problema… Él se ofrecía para ayudarles,  escucharles, lo suyo era puro arte para camelar. 

Uno de los detalles sorprendentes que revelas en “Yo jugué con un asesino” es la visita de los “Boinas Verdes”, en octubre de 1975, al hospital La Paz, para rendir tributo a Francisco Franco. O más tarde, una visita al Valle de los Caídos para rendir tributo a los mártires del franquismo… ¿Cómo es posible que un grupo sectario homosexual profesase una ideología política de extrema derecha?
Primero porque él no hablaba de homosexualidad como tal con sus chicos, si no que consideraba natural que tuvieran relaciones como una manera de fraternizar entre ellos y de prepararlos para sus futuras relaciones con las mujeres. Eduardo admiraba el liderazgo de Franco, su padre era franquista y así creció. Lo único en que no comulgaba con Franco era que condenase a los homosexuales, pero por lo demás, lo veneraba.  Y el resto, le seguía fuera donde fuera sin rechistar. 

En septiembre de 1991 estalla el escándalo. Dedicas un capítulo al juicio que catapultó a Eduardo González y Edelweiss a las portadas de los informativos.  Tú libro señala directamente a otros implicados, ¿Cómo es posible que no hubiese más condenados y que Eddie saliese tan pronto de prisión tras ser condenado a 168 años de cárcel?
Porque la misma fidelidad que él reclamó a sus seguidores la devolvió en el juicio declarándose el único culpable después de ver cómo iban subiendo al estrado sus chicos y se derrumbaban contando lo que hacían en los campamentos. El resto de condenados, el ‘germen de Edelweiss’ acababan de entrar en la veintena pero se les consideró víctimas-verdugos porque Eduardo los captó con 12-13 años y fueron los primeros en sufrir sus abusos, ellos también abusaron de otros pero eran menores de edad y estaban bajo su influencia cuando pasó. Que Eddie saliera a los seis años de prisión y se librara de la condena se debe a que durante su estancia en la cárcel se dedicó a desmenuzar el código penal español, mantuvo una fluida correspondencia con su abogado buscando la manera de salir de allí y la encontró. Escribió una carta de arrepentimiento, que está completa en el libro, y eso junto a su intachable conducta le bastó para que le redujeran la condena.  

Ignacio de Miguel García-Mas, hijo del famoso sociólogo Amando de Miguel, fue uno de los imputados que había llegado a grabarse a fuego en la axila el símbolo de UMMO )+(. ¿Hasta qué punto Eddie González convirtió los ovnis y la creencia en extraterrestres en un arma de control mental contra aquellos niños? ¿Y hasta qué punto personajes como Ignacio de Miguel pasaron de victimas a verdugos?
Ignacio de Miguel fue de los primeros que captó, pertenecía a ese ‘germen de Edelweiss’ que pasaron de ser las primeras víctimas a ocupar el puesto de ‘monitores’ en las acampadas y difundir las fantásticas historias de Eddie sobre el fin del mundo y el planeta Delhais. Si llegaron a grabárselo a fuego se debía a que creían en ello tanto como una religión.  

Tras su salida de prisión, Eduardo González se oculta en Ibiza, y ahí comienza la segunda parte de tu libro. ¿Cómo se gestó Los Doberman en Ibiza?
Allí quiso contenerse porque acababa de salir de la cárcel. Él creía que uno de los motivos por los que le habían pillado en Madrid fue porque los niños eran de buena familia, por lo que en Ibiza se rodeó de chicos con menos recursos, con problemas familiares, incluso alguno sin padres. Seguía contando sus historietas de extraterrestres pero montó un bar y ya no necesitaba tanta parafernalia para atraer a los niños, le bastaban las galas juveniles y examinar quien venía con la cartera llena y quien no, a estos podía engatusarlos invitándoles  copas y drogas. Ya no iban de excursión y se le había pasado la fiebre militar. Entonces ya era un empresario y los chicos le seguían por el bar para que les invitara. A estos primeros seguidores les dio una chapa con una imagen del perro doberman y los convirtió en su grupo selecto. 
 
Precisamente, en el capítulo “El ex recluso se aísla en Ibiza”, pasas de utilizar una redacción en tercera persona, para insertar párrafos en primera persona. Tú te conviertes también en protagonista de la historia.  ¿Cómo recuerdas el Sa Gavia, a Juanito, a Guille y a los demás?
Mi personaje Marina y el de Guille son una mezcla de mis experiencias con Juanito y de las de ‘mis fuentes’, es decir, de unas personas que me contaron lo que pasó entre Eduardo y Juanito. Esas personas me pidieron que no revelara su identidad así que los reduje a estos dos personajes. Mi recuerdo de Juanito se centra principalmente en la infancia, cuando vivíamos en el mismo barrio, y lo que sufrió en su hogar hasta que se marchó de casa a los 13 años, más o menos. 

Tu descripción de la violación de Juanito, por parte de Eddie y sus dos amigos, es muy amable y elegante. Sin morbo gratuito. Pero ¿ese fue finalmente el móvil del crimen?
No podría aventurarme a decir si realmente ese fue el móvil o no. Eduardo respondió a la denuncia de violación con amenazas, como contó Juanito en su juicio. Juanito estaba convencido de que sí no le mataba acabarían matándolo a él, así lo declaró. No olvidemos que Eduardo exigía una fidelidad extrema a sus seguidores y si uno desobedecía achuchaba al resto contra el que desobediente.
 
Juanito denunció la violación ante la policía, y también la paliza que sufrió a manos de Los Doberman… ¿El asesinato de Eddie González fue un caso de incompetencia policial al no dar crédito a una denuncia?
Posiblemente, si la policía hubiera metidos las narices y descubierto lo que hacía en Sa Gavia habría vuelto a la cárcel ya que estaba en libertad condicional. Pero como aparentaba ser un hostelero de éxito y Juanito era un delincuente habitual de la isla lo dejaron correr. 
 
Estremece leer que te cruzaste con Juanito cuando salía de comprar el arma con que planeaba cometer el asesinato ¿Qué pensaste al recordar aquel encuentro, cuando trascendió la noticia del crimen?
Aquel encuentro lo vivió una de las fuentes que he mencionado antes, me lo contó cuando comencé a escribir el libro y estuve buscando información por Santa Eulalia, el municipio ibicenco donde tuvieron su historia Eduardo y Juanito. Su recuerdo es como lo cuento en el libro, tenía una actitud más extraña de lo normal, eso le llamó la atención y después escuchó lo que pasó. No le sorprendió porque él ya había oído decir a Juanito que le iba a matar, pero no se lo tomó en serio hasta que pasó. 

Después de tu investigación periodística, y de tu experiencia personal con Juanito ¿el trágico final de Eduardo González fue justificado?
Más que justificado creo que se lo buscó, abusar de más de una centena de niños y que no venga alguien a darle un escarmiento cuando la justicia se lava las manos es raro. Si Juanito fue el que terminó dándole el escarmiento creo que fue porque era el que menos tenía que perder ya que su vida siempre fue complicada. 

EOC

domingo, junio 30, 2013

Manuel Carballal y Lorenzo Fernández CRONICAS DEL MISTERIO nº 39: PUBLICIDAD VIRAL Y FALSOS MISTERIOS

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jueves, junio 27, 2013

LAS SECTAS CONSTRUCTIVAS: Los frutos buenos del árbol malo



«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis. 
Mateo 7,15-20

A pesar de la ingente bibliografía existente, del activismo militante de centenares de asociaciones de lucha contra ellas, de miles de ensayos, estudios e informes académicos y policiales, todavía no existe consenso en la etimología de la palabra secta. Muchos etimólogos sugieren que proviene del verbo latín sequi ‘seguir a alguien’, que se aplicaba a las escuelas de filosofía (de donde viene sectátor y sectatorios: adherente, seguidor). Pero otros atribuyen su origen a la palabra sectus, participio del verbo secare ‘cortar’, ‘desgarrar’, proveniente del indoeuropeo sekw- ‘seguir’, ‘acompañar’, al igual que seguir, consecuencia, obsequio.  El sociólogo alemán Max Weber (1864-1920) fue quien utilizó por primera vez la palabra secta en oposición a Iglesia y desde entonces, en la Europa judeocristiana el término secta se convirtió en sinónimo de herejía. Tanto en el caso de cisma, o de la negación o cuestionamiento de algún dogma católico, protestante o anglicano, los herejes eran denominados despectivamente sectarios. Ese uso tendencioso de un sustantivo, convertido en calificativo, fue adoptado, con el paso del tiempo, por todo tipo de organizaciones eclesiásticas o laicas, para definir a “la competencia”. Si nosotros estamos en la Verdad, quienes atentan, cuestionan o refutan dicha Verdad, son sectarios.
 
Por esa razón, y a pesar de que desde un punto de vista académico el término secta se emplea para todo grupo cismático nacido en el seno de una religión organizada, lo cierto es que a nivel popular la palabra secta encierra un claro componente peyorativo y despectivo. Por esa razón, a finales del siglo XX, los analistas y estudiosos del fenómeno de las sectas popularizaron un eufemismo menos tendencioso para referirse a su objeto de estudio: Nuevos Movimientos Religiosos.

Las fechas del fin del mundo               
Durante siglos el fenómeno de las sectas se circunscribía a la periferia de las religiones dominantes. En la historia del cristianismo, el hinduismo, el islam, el budismo, el judaísmo o cualquier otra religión preponderante en su contexto social, encontramos cientos de ejemplos de herejías definidas como sectas. Pero durante finales del siglo XIX y principios del XX, el mestizaje religioso ocasionado por las colonias europeas en Asia o África, enriqueció notablemente el fenómeno de las sectas, creando nuevos movimientos, como la Teosofía de Madame Blavatsky, el espiritismo de Allan Kardek, el ocultismo, etc, en los que se mezclaban conceptos tradicionalmente cristianos, con elementos del hinduismo o el budismo, del chamanismo, el animismo o la magia greco-romana. A mediados del siglo XX ese sincretismo esotérico religioso terminaría por generar el fenómeno social denominado New Age, del que se nutren la inmensa mayoría de las sectas actuales.

Tenemos poca memoria histórica, pero fechas “apocalípticas” como diciembre de 2012 (la supuesta profecía maya), como ocurrió antes con el cambio de milenio (diciembre de 1999), y antes con el año 1988, 1982, 1919, 1914, etc, inevitablemente producen un incremento en la proliferación de grupos sectarios, más o menos peligrosos, de corte apocalíptico y milenarista. Grupos cuyo integrismo religioso o esotérico, ha desatado en los últimos años episodios tan dramáticos como los suicidios colectivos de La Iglesia del Pueblo en la Guyana o la Heaven Gate en Estados Unidos; pero también atentados masivos, como el de la Iglesia de la Verdad Suprema en el metro de Tokio; enfrentamientos armados en con la policía, como la Iglesia de los Davidianos de Wacco; o combinaciones de crímenes y suicidios, como en el caso de la Orden del Templo Solar, en Canadá, Francia y Suiza.

Estos actos tan espeluznantes son producto de una fe ciega en creencias esotéricas o religiosas fanatizadas. Existe una desbordante bibliografía y ciber-información sobre las llamadas sectas destructivas, pero existen otros grupos, de creencias no menos radicales, pero que han enfocado el cambio de milenio desde una perspectiva radicalmente opuesta. El cuerpo doctrinal, y el fondo ideológico de estos dos tipos de grupos, es básicamente el mismo, sin embargo su enfoque sobre las profecías y el futuro es contrapuesto. No se trata ya de que además de las llamada sectas destructivas, existan también las sectas constructivas. Quisiera ir un poco más allá. Es que, incluso dentro de las catalogadas como sectas destructivas, existen también actividades absolutamente constructivas y esperanzadoras. Para estos grupos, el año 2012, como lo fue el 2001, no era el año del fin del mundo, sino todo lo contrario. Es el año del principio del mundo. El principio de una nueva era de armonía, solidaridad y prosperidad entre los hombres.

Probablemente nada diferenció  el 2012 de ningún otro año del calendario grecoromano, que teniendo en cuenta su desfase histórico ya se produjo hace un lustro. Además, miles de millones de hinduistas, musulmanes, budistas, taoístas, etc, que siguen otros calendarios, viven en su cronología muy lejos del año 2012, a pesar de que la vanidad judeocristiana occidental se empeñe en pretender que su unidad de medida del tiempo debe afectar a toda la humanidad, mayoritariamente no cristiana. Pero aún así, sería extraordinariamente interesante analizar, desde un punto de vista sociológico, antropológico y psicológico, la ansiedad que producen esas profecías apocalípticas en los creyentes en ellas. Y no menos interesante sería analizar ese afán suicida, y autodestructivo, de los colectivos religiosos que proclaman apasionadamente el inminente fin del mundo. Y es que, aunque dichos grupos afirmen que sus anuncios apocalípticos pretenden alertar al hombre contra su comportamiento con la ecología, el ecosistema, etc., en realidad en todos ellos subyace un inconsciente y apasionado deseo de que tales profecías apocalípticas se cumplan. Aunque sólo sea para poder gritar a los cuatro vientos: ¡Os lo advertí! ¡Yo estoy en la Verdad y no quisisteis escucharme...!



Las sectas constructivas
Estudiosos de los NMR, criminólogos, periodistas, desprogramadores sectarios, analistas policiales, etc, nos obsequian estos días con torrentes de artículos, reportajes y programas especializados, alertando del riesgo de las creencias irracionales que proliferan en las sectas destructivas… sin embargo nadie se ocupa del fenómeno inverso, evidentemente menos comercial. El uso socialmente constructivo que otros grupos similares hacen exactamente de las mismas creencias irracionales e indemostrables.

El 26 de marzo de 1997 fueron hallados los cadáveres de 39 entusiastas creyentes en el contacto OVNI. Los seguidores de Marshall Applewhite decidieron ser consecuentes hasta el final con su mensaje apocalíptico, y convencidos de que tras el cometa Hale Bopp llegaba la nave alienígena que rescataría sus espíritus del inminente fin de la Tierra, se quitaron la vida para viajar, espiritualmente, al mundo de sus guías alienígenas. ( http://manuelcarballal.blogspot.com.es/2012/03/heavens-gate-hoy-se-cumple-el-15.html)

Con la misma pasión con que los suicidas de Heaven Gate creían en la vida extraterrestre y en el origen alienígena de los OVNIs, millones de personas en todo el planeta creen en esas mismas cosas. Uno de os grupos de contacto OVNI menos conocido por los “expertos”, y que compartía las mismas creencias ufolátricas que Heaven Gate son los componentes de Humanidad Solar, un colectivo de contacto formado por ex-miembros de la Misión Rama (grupo fundado en Perú por los hermanos Sixto y Carlos Paz), y del Centro de Estudios Fraternidad Cósmica (Fundado en Italia por Eugenio Siragusa).

Pero los componentes de Humanidad Solar jamás pensaron que el suicidio colectivo fuese la mejor manera de ejecutar los mensajes espirituales que sus "antenas" (los receptores de los comunicados, supuestamente extraterrestres, a través de la telepatía) recibían en sus textos psicográficos o vasográficos. Dichos mensajes, en esencia, no se diferenciaban demasiado de los recibidos por los componentes de Heaven Gate. En ambos se planteaba una historia del planeta, colonizado por extraterrestres, más o menos similar. En ambos se hacia una revisión de los textos bíblicos parecida, convirtiendo en naves alienígenas todos los fenómenos celestes, místicos o astronómicos descritos por los hagiógrafos, y haciendo a los ángeles de ayer extraterrestres de hoy. También son muy similares sus advertencias contra la contaminación atmosférica, la energía nuclear, la carrera armamentística, el deterioro de la capa de ozono, etc... Entonces, ¿qué es lo que diferencia tanto a grupos de culto OVNI como Heaven Gate y Humanidad Solar?

Mientras Heaven Gate decidió que la mejor alternativa para afrontar el supuesto Apocalipsis era desencarnar, y viajar a la nave oculta en la cola de cometa Hale-Bop, los miembros de Humanidad Solar decidieron ejecutar inmediatamente el consejo que se repite, hasta la saciedad, en todos los mensajes espirituales de todos los grupos religiosos o esotéricos del mundo: Ama. Y de esta forma, los componentes de Humanidad Solar dejaron de dedicar su tiempo a garabatear mensajes psicográficos en un trozo de papel, y fundaron un alberge para toxicómanos y delincuentes en las afueras de la ciudad de La Coruña. Durante años cientos de vagabundos, indigentes, y personas sin hogar, se han beneficiado el trabajo voluntario de un puñado de contactados, que encontraron en los mensajes extraterrestres la misma semilla para ejercer una espiritualidad social, que otros descubrieron en la mística, en la religión, en la filosofía, o simplemente en la necesidad de sentirse útiles.

Continúan siendo tan fervorosamente creyentes en la realidad extraterrestre, como cuando recibieron su primera comunicación telepática. Asisten todavía, de vez en cuando, a los avistamientos previa cita establecidos por sus "guías del espacio". Pero ya no dedican su tiempo libre a las conjeturas vacías, a los mensajes hipócritas, ni a garabatear miles de psicografías, denunciando la deforestación de los bosques, que deben ser talados para fabricar el papel en el que reciben sus psicografías… sino que practican una espiritualidad social en permanente acción.


Espiritualidad en acción
Los componentes de ADRA son cristianos protestantes pertenecientes a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El origen histórico de sus creencias es el exactamente el mismo que el de los Davidianos de Wacco, seguidores de David Koresh. El 19 de abril de 1993 69 adultos y 17 menores, seguidores incondicionales del adventista David Koresh, encontraron la muerte en el rancho Monte Carmelo, en un fatal enfrentamiento con la policía norteamericana.

En el cuerpo doctrinal de su teología, de tipo protestante, se encuentran los mismos dogmas y principios fundamentales que aceptaban ciegamente los seguidores de Koresh. Sin embargo los miembros adventistas de ADRA no almacenan armas para defenderse de las hordas del Diablo -en quien creen a pies juntillas- en el supuesto Apocalipsis que se avecina; dogma que también aceptan. Por el contrario, ADRA sustituye las armas por medicamentos; las bombas por juguetes; los chalecos antibalas por cajas de mantas... ADRA es una de las pocas organizaciones no gubernamentales (ONGs) que trabaja con los orfanatos de disminuídos psíquicos de Rumanía, en los que se apilan miles de niños abandonados a su suerte, para los que el Apocalipsis llegó ya hace años, y que quien esto escribe ha tenido la oportunidad de visitar, dando testimonio del increíble trabajo social de esta secta cristiana en el país de Drácula.

Mientras los adventistas-davidianos de Wacco se mataban a tiros con los agentes de la ATF y el FBI, los adventistas de ADRA repartían comida, juguetes y medicinas entre los niños rumanos menos afortunados. Cierto es, no obstante, que a su ayuda económica a esos niños acompaña una formación religiosa dentro de los límites del credo de los Adventistas del Séptimo Día, pero sin duda, si esos pequeños no fuesen curados de sus enfermedades o alimentados por ADRA, no podrían crecer en el protestantismo, ni en ninguna otra filosofía. Simplemente habrían muerto de hambre, de frío o a causa de cualquiera de las enfermedades que diezma la población infantil en la tierra de Vlad Tepes.


Siloistas en Haití
Su nombre aparece en todos los catálogos de grupos destructivos, a que son tan aficionados los "expertos" en sectas. Han sido conocidos como "Movimiento Siloista", "La Comunidad", "Los Verdes", etc, y ahora se presentan como el llamado "Partido Humanista".

Sus actividades barriales son seguidas atentamente por los inspectores de policía dedicados a la investigación de las llamadas sectas destructivas. Sus anuncios en la prensa local, o sus agentes de captación, hábilmente distribuidos por las calles más importantes de todas las capitales españolas, han sido desenmascarados sistemáticamente por los medios de comunicación. Sus periódicos de barrio, que mueven un lucrativo negocio a base de la publicidad de pequeños anunciantes, también han sido denunciados en la prensa y TV en diferentes ocasiones, y los líderes de sus iniciativas políticas, que aspiran a alcanzar algún escaño en el congreso, han sabido encajar la acusación de sectarios y fanáticos, proclamada constantemente por los demás partidos políticos. El Partido Humanista ha sabido soportar el estigma de ser catalogado como una secta destructiva en todos los listados, oficiales y oficiosos, confeccionados en España por los "expertos". Las creencias esotéricas de la mayoría de sus miembros no difiere demasiado de las creencias esotéricas de los seguidores de La Verdad Suprema. El carisma, la personalidad, la facilidad de palabra y el conocimiento psicológico de Silo, no es muy diferente del de Shoko Ashara. Sin embargo sus seguidores respectivos han enfocado las profecías apocalípticas desde una perspectiva radicalmente distinta.

Mientras, el 20 de marzo de 1995, los cinco componentes de un grupo de voluntarios fanáticos de La Verdad Suprema colocaban cargas de gas Sarim  -el mismo que se utilizó en las cámaras de gas nazis-, en algunas estaciones del metro de Tokio, otro grupo de voluntarios del Partido Humanista repartía medicamentos, ropa y alimento en el agujero más inmundo del continente latinoamericano, y tal vez uno de los focos de mayor miseria del planeta. De hecho el lugar más siniestro, pobre e infame que ha visitado, el autor de estas líneas. Y es que son voluntarios del Partido Humanista los que colaboran, como ONG, en City Solei, el barrio de mayor miseria y pobreza de Puerto Príncipe, capital de Haití, el país más pobre de América y el segundo más pobre del mundo.

¿Redime esa acción humanitaria al Partido Humanista de las presuntas manipulaciones de adeptos, sectarismo y lucro de que es acusado por los "expertos" en sectas destructivas? No seré yo quien lo juzgue. Eso merecería otro análisis. Pero si demuestra que el mismo grupo de creencias, la misma base filosófica o teológica, ante el fin del mundo, puede ser enfocada desde perspectivas diferentes. Y demuestra también que no existen los grupos o las sectas intrínsecamente "malos" o "intrínsecamente" buenos. A pesar de la cita evangélica, un mal árbol puede dar buenos frutos, y un buen árbol puede dar frutos malos...

Cuando el mal árbol da frutos buenos
El hombre es un animal religioso por naturaleza, y más si dicha religiosidad ha sido impuesta por toda forma de poder durante toda la historia. Por tanto resulta inevitable que la inmensa mayoría de los humanos tengan creencias de algún tipo.  El hombre también es un animal social, por ello es inevitable que la inmensa mayoría de la humanidad viva, piense y crea en grupo. Pero en todos los grupos existen individuos, lo suficientemente lúcidos, como para darse cuenta de que la espiritualidad, originada en las creencias religiosas, no es un tesoro físico que se pueda monopolizar. Y que hablar de amor y solidaridad, no sirve de nada si no haces amor y solidaridad. Mientras, en pleno 2012,  milicias budistas integristas continúan masacrando a miles de musulmanes en Birmania, y miles de monjes budistas invierten sus vidas en practicar una espiritualidad egoísta y sosegada, invirtiendo horas y horas en meditar sobre lo inefable, otros deciden pasar a la acción.
 
Frashan Run fue policía en las conflictivas calles de Bangkok durante casi toda su vida. Hasta que, su lucha diaria contra el demonio de las drogas, le hizo descubrir su inquietud religiosa. El ex policía terminó convirtiéndose en uno de los miles de monjes budistas de Tailandia, pero sus intensas meditaciones sobre la reencarnación, el mundo de Maya y la iluminación de Sidharta Gautama no conseguían llenar su necesidad de sentirse útil. Necesitaba hacer algo más espiritualmente tangible. Y hoy miles de toxicómanos tailandeses se desintoxican en los centros de terapia contra la adicción a la heroína que el monje ex policía fundó en las afueras de Bangkok. Mientras las denuncias por abusos sexuales en la iglesia católica se almacenaban en los archivos del Vaticano, mientras los sacerdotes castrenses continuaban bendiciendo las tropas y sus armas, y mientras Papas audaces, como Juan Pablo II pedían perdón por errores históricos como la Santa Inquisición, la condena de Galileo, o la ambigüedad católica con el régimen nazi, muchos sacerdotes católicos llegaban a la conclusión de que el mensaje social de Jesús de Nazaret, se le quedaba grande incluso a la Iglesia.



Vicente Ferrer Moncho se afilió al Partido Obrero de Unificación Marxista, siendo apenas un adolescente. Y siguiendo sus convicciones, con 16 años combatió en la Guerra Civil española, siendo capturado, tras la caída del frente de Cataluña, y condenado por las autoridades franquistas a un campo de concentración en Betanzos (La Coruña).  Después de la guerra descubrió que las armas no eran el mejor lenguaje para expresar sus inquietudes y en 1944 ingresó en la Compañía de Jesús. En 1952 el ya sacerdote jesuita Vicente Ferrer llegó a la India por primera vez, y allí se encontró con la atroz realidad social de un país cruel y masacrado por sus propias creencias, que sin embargo en Occidente se considera como el máximo exponente de la espiritualidad. Vicente Ferrer no hizo ni una sola conversión al catolicismo. Consideró que lo que necesitaban aquellas personas, saturadas de creencias, no era más alimento espiritual, sino físico. Y concentró sus esfuerzos en los proyectos sociales para la alimentación, alfabetización, etc. En 1970 abandonó la Compañía de Jesús, desencantado con la política vaticana, y aunque siempre fue un cristiano devoto, aprendió que emplear la fe para mover montañas es un esfuerzo inútil. Resulta mucho más productivo utilizarla para mover la solidaridad hacia quienes más la necesitan.

A sólo unos metros de su principal proyecto social en Bangalore, sur de la India, Sathya Sai Baba, considerado la última encarnación de Dios en la tierra por más de 11 millones de creyentes, prefería invertir su tiempo, y su mágica habilidad para crear ilusiones, en obrar supuestos prodigios sobrenaturales que entusiasmaban a sus seguidores. Sobre todo a los occidentales. Vicente Ferrer nunca sintió la curiosidad de visitar el Ashram del Hombre-Dios en Puttaparty. El había encontrado a Dios en los más necesitados, y no le quedaba mucho tiempo para otros juegos de manos y milagros. (Parte 1): http://manuelcarballal.blogspot.com.es/2011/07/sai-baba-analis-de-la-vida-y-muerte-del_10.html) ((Parte 2: http://manuelcarballal.blogspot.com.es/2011/07/sai-baba-analis-de-la-vida-y-muerte-del.html)

Creencias ordinarias y hombres extraordinarios
El capuchino Nemesio Fernández Villa probablemente sintió las mismas inquietudes que Vicente Ferrer, pero los capuchinos no tienen misiones en la India. Aún así, el padre Villa, nacido en León en 1929 y ordenado capuchino en 1954, llegó a la conclusión de que el  mismo trabajo generoso y altruista que miles de misioneros católicos, protestantes o musulmanes, desarrollan en África, Asia o América, también podía realizarse sin salir de España. En todos los rincones del mundo existe alguien que necesita ayuda.

Destinado en La Coruña, en 1967, descubrió en el poblado marginal de O Portiño, que no hacía falta irse a lugares remotos, ni a países lejanos, para encontrar una oportunidad de sentirse útil. Durante años concentró sus esfuerzos, no en la evangelización, sino en el trabajo social con los jóvenes más desfavorecidos. Huérfanos, abandonados, delincuentes juveniles, toxicómanos adolescentes… El 3 de octubre de 1976 consiguió materializar su proyecto “espiritual” más ambicioso: La ciudad de los muchachos Agarimo (que significa cariño en gallego). Sus centros escuela crearon un precedente que después otros muchos siguieron. Para materializar aquel sueño social, no contó con la ayuda de políticos, de los bancos, ni de la Santa Sede. Y, cuando los fondos nos llegaban, y la desesperación comenzaba a hacer mella en su fe cristiana, no dudó en jugarse el tipo, metiéndose dentro de una jaula con varios leones, durante la visita de un circo a La Coruña, para desde allí rogar ayudas para los jóvenes marginales de la ciudad. Aquella foto del cura rodeado de leones dio la vuelta al mundo…

No es casualidad que, cuando en 1992 se organizó el primer evento benéfico sobre ufología, parapsicología y anomalías en España, y que contó con la participación de personajes como Germán de Argumosa, Sixto Paz, Miguel Blanco, Gabriel Carrión y J. J. Benítez, entre otros, todos los fondos recaudados fuesen destinados a la Ciudad de los muchachos Agarimo, del padre Villa. (http://ojo-critico.blogspot.com.es/2011/03/i-semana-solidaria-del-misterio-te.html)

 
Sin duda, hasta Allan Kardec se removería en su tumba al comprobar que, en la actualidad, la médium espiritista más famosa del mundo es la británica Anne Germain. El espiritismo es una doctrina que cuenta con millones de seguidores en todo el mundo. Solo en Brasil se estima que existen 10 millones de espiritistas. Muchos médiums, al igual que muchos predicadores protestantes, monjes budistas, curas católicos, imanes musulmanes, rabinos judíos o yoguis hindúes han utilizado las creencias espirituales de sus semejantes para enriquecerse. No es ningún secreto que Anne Germain se ha convertido en una mujer millonaria gracias a sus espectáculos públicos o televisivos.   ( http://www.ivoox.com/dl-36-nos-infiltramos-mas-alla-de-audios-mp3_rf_493886_1.html)

Sin embargo el revolucionario médium brasileño Luiz Antonio Gasparetto consiguió mantener a cientos de huérfanos en Sao Paulo gracias al centro “Os Caminheiros”, que se sustentaba exclusivamente de los ingresos económicos que este sorprendente médium, uno de los más asombrosos personajes que ha tenido la oportunidad de conocer quien esto escribe, obtenía con la venta de sus cuadros, supuestamente realizados en estado mediúmnico. Exactamente lo mismo podría decirse de José Medrano, otro médium brasileño psicopictórico que mantiene un orfanato, exclusivamente con los ingresos obtenidos de sus actuaciones y cuadros, supuestamente paranormales.
 
La espiritualidad es social, o no es.
Somos lo que creemos. A lo largo de toda la historia de la humanidad, las creencias religiosas han condicionado nuestra forma de entender lo que es o no es moral, ético e incluso delictivo. Las creencias en lo sobrenatural, no importa cuáles sean, son cuestionables mientras no dejen de ser solo eso, creencias. Pero también son dignas de todo respeto, en tanto en cuanto no infieran en la libertad de los demás.

Para la mayoría de quienes profesan una forma de religión, lógicamente, sus creencias son las correctas, y las de los demás son falsas. Para los ateos, obviamente, todas son falacias.

Podemos continuar estudiando, refutando, e incluso alertando contra las creencias religiosas o sobrenaturales. Podemos continuar escribiendo informes, análisis y ensayos, sobre los riesgos y peligros de las sectas, pero es difícil que consigamos comprender la esencia del fenómeno sectario si no comprendemos a las personas que lo protagonizan. Y es que, en palabras del conocido experto Pepe Rodríguez, lo mejor de la sociedad, las personas más altruistas, solidarias y generosas, con frecuencia son las que encontramos dentro de las sectas.

Por supuesto también existen muchos agnósticos y ateos que sienten la misma vocación social. Quien esto escribe ha tenido la oportunidad de conocer a muchos voluntarios de diferentes ONGs en África, Asia o América Latina, que no profesaban ningún tipo de creencia espiritual concreta.  Y sin duda su dedicación social es tan o más meritoria que la de un creyente. Pero la paradoja de esta reflexión es que, si analizamos los mensajes de todas las religiones, de todas las corrientes esotéricas, contactistas, espirituales o místicas, la conclusión es la misma. Todas dicen lo mismo: ama a tus semejantes y haz el bien.

Quién sabe, tal vez la inmensa mayoría de la humanidad, que cree en algún tipo de trascendencia, en alguna forma de divinidad, en la vida tras la muerte, los extraterrestres, los espíritus o las apariciones, tenga razón, y exista alguna forma de premio o castigo en función de nuestros actos durante la vida. Si es así, y los agnósticos estamos equivocados, sin duda la solidaridad que han demostrado todos los personajes enunciados anteriormente, les harán merecedores en la otra vida, de un merecido premio por su dedicación a los más necesitados. Y estoy seguro de que, fuese cual fuese la religión verdadera, un médium, un contactado OVNI, un monje budista, un ex misionero católico o un pastor protestante, como los citados en este texto, merecerán por igual su pasaporte al cielo.

Pero es probable que no exista nada tras la muerte, que jamás hayamos recibido la visita de seres extraterrestres, y que ni Buda, Mahoma o Jesús, se hayan manifestado jamás a ninguno de los profetas que dicen hablar en su nombre. Incluso así, el trabajo social, continúa siendo la mejor forma de espiritualidad. Porque no existe una forma más real, más práctica y más consecuente de espiritualidad, que ayudar a quien lo necesita. Es una forma egoísta de sentirte útil en el más acá. Y lo mejor es que no es necesario esperar a otra vida para sentirte recompensado.

Manuel Carballal
Extraído de “Hay otros mundos…
pero están en este”
(Ediciones Cydonia, 2013)